La Biblioteca y su Gente: Los 200 años de don Cecilio Acosta

5 Febrero, 2018

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Texto: Jufany Toledo / Fotos: Ronald Montaño

Don Cecilio Acosta nació el 1° de febrero de 1818 en San Diego de Los Altos, estado Miranda. Los venezolanos conmemoramos hoy el bicentenario del natalicio de este hombre de grandes dimensiones, uno de los más importantes humanistas y civilistas de la historia de Venezuela; quien se esforzó por procurarse una excelente educación, y dejar a su vez un extraordinario legado en lengua, historia, derecho, filosofía, valores y literatura.

Importantes personajes de la historia, la política y las letras, le dedicaron artículos que dan cuenta de la talla de este venezolano insigne, amigo de Arístides Rojas, Eduardo Blanco, Lisandro Alvarado; y hasta el prócer de la revolución cubana, José Martí, durante su breve estadía en Caracas, se admiró por su grandeza moral, su honestidad, cultura e inteligencia; lo cual plasmó en un ensayo que escribiera días después de su muerte, titulado “Cecilio Acosta”, y que fue publicado el 15 de julio de 1881, en el segundo y último número de la Revista Venezolana que editaba el propio Martí.

Fue el presbítero Mariano Fernández Fortique quien se hizo cargo de su formación inicial; le inculcó valores que lo llevaron a convertirse en uno de los principales intelectuales del Siglo XIX en Venezuela, y junto a Juan Vicente González, Fermín Toro y Rafael María Baralt, formó parte de la generación “Independencia y República”. Estudió filosofía y derecho en la Universidad Central de Venezuela. Ejerció la docencia y el periodismo, y se dio a conocer por los escritos y reflexiones que publicó en los periódicos “La época” y “El Federal”, entre otros.

Para Acosta, la educación era la prioridad e insistía en que las personas se formaran en aquella materia que les fuese útil para la vida; así lo dejó saber en uno de sus más importantes ensayos: Cosas sabidas y cosas por saberse, publicado en 1856, en el cual sostenía que: “Hay que insistir en la educación cívica y la instrucción académica para los venezolanos”. También era un gran crítico de la educación que se impartía en ese entonces: “Enséñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, enséñese a todos; y eso es todo…”

Durante muchos años sus escritos estuvieron dispersos, y algunos de ellos formaron parte de antologías, hasta 1981 en que la Fundación Casa de las Letras Andrés Bello, editó sus obras completas, que incluyen discursos, correspondencias, ensayos, poesías y tratados de derecho y política. Buena parte de sus manuscritos se preservan en el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde se acaban de recibir 23 nuevos manuscritos, fechados entre 1869 y 1880 donados por la gobernación del estado Miranda; mientras que el Catálogo Público, SISBIV, remite a más de 80 entradas con su nombre.

Falleció en Caracas el 8 de julio de 1881, a la edad de 63 años, y el 5 de julio de 1937 sus restos fueron llevados al Panteón Nacional. A objeto de rendirle un merecido homenaje, la Biblioteca Nacional creó la colección que lleva su nombre, y en esta misma fecha quedarán liberados más de 50 objetos digitales, que podrán consultarse en línea a través del portal www.bnv.gob.ve en la Biblioteca Digital de Venezuela César Rengifo.

 

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