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Bibliodiversidad, Belleza y Revolución en Biblioteca Nacional

21 septiembre, 2017

El bibliotecólogo Wollmer Uzcategui, apunta a la organización de editoriales alternativas en el país, para garantizar la diversidad en los libros Tania Oropeza/Foto: Adianez Gutiérrez/ Prensa: IABNySB      Con la ponencia Bibliodiversidad, Belleza y Revolución, ofrecida por Wollmer Uzcategui, educador y coordinador de la red de bibliotecas públicas del estado Guárico, se dio continuación al segundo día del 3er encuentro de El libro, la lectura y la escritura, que se lleva a cabo en la sala Juan Bautista Plaza del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicio de Bibliotecas. Bibliodiversidad es la diversidad cultural aplicada al mundo del libro, así lo señaló el ponente, quien basó su conversatorio en la preocupación por el poco abastecimiento de las colecciones bibliográficas, producto de la guerra económica que ha afectado la producción de ..Leer más…

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Feria escolar ”Revolucionando el saber” llegó a Biblioteca Nacional

21 septiembre, 2017

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Mirla Alcibiades compartió hallazgos sobre la incursión de la mujer en el periodismo venezolano

21 septiembre, 2017

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“Epa Don Mario, ¿y eso de pitiyanqui qué significa?”

21 septiembre, 2017

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BV promovió actividades del 3er Encuentro “El libro, la lectura y la escritura”

20 septiembre, 2017

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La web es una herramienta esencial en la construcción de la identidad nacional

20 septiembre, 2017

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Biblioteca Pública del Zulia certificó que sin poesía no hay humanidad

20 septiembre, 2017

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Multimedia

Disfruta del segmento “Entre Páginas”

Espacio para encontrarnos con el mundo de los libros, la lectura y los servicios que te ofrece la Biblioteca Nacional de Venezuela. Colecciones, textos, autores y lectores serán los protagonistas de “Entre páginas”.

Producido y conducido por Jufany Toledo y Soraya Tovar

Programa de radio “Biblioteca Viva”

En esta quinta edición del programa radial, se contó con la presencia de Luiguino Bracchi, especialista en informática y redes y responsable de abrir el ciclo de ponencias del 3er Encuentro “El libro, la lectura y la escritura, como constructores de identidad”, organizado por la Biblioteca Nacional de Venezuela.

 

Programa de radio “Biblioteca Viva” 12-09-2017

En la cuarta edición de Biblioteca Viva, espacio radiofónico del libro y la lectura, se conversó sobre el Tercer Encuentro “El libro, la lectura y la escritura, como constructores de identidad patrimonial”, el cual iniciará el próximo miércoles 20 hasta el viernes 22 de septiembre. Para el desarrollo del tema, se contó con la compañía de Isneida Riverol, integrante del comité organizador del evento.

Programa de radio “Biblioteca Viva” 05-09-2017

Biblioteca Viva, espacio radiofónico del libro y la lectura, ofreció a sus usuarios y usuarias una nueva edición llena de alegría, promoción, y cultura, en esta oportunidad la temática fue dedicada al docente y fotógrafo Claudio Perna, cuya vida y obra se encuentra expuesta en la Sala Juan Germán Roscio, del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNySB).

 

Escucha aquí el segmento “Libros raros y algo más…”

En este segmento difundiremos las grandes joyas literarias, manuscritos, mapas y acervo histórico que se encuentra en la sala de Libros raros y manuscritos de la BN.

En esta edición promocionamos la vida y obra del escritor Enrique Bernardo Nuñez.

Bajo la conducción de la periodista Tania Oropeza y del poeta  y director del servicio de Libros raros y manuscritos de la BN, Gabriel Saldivia.

 

Biblioteca y su Gente

Todo el llano en el alma

Alma Llanera_3

Texto: Jufany Toledo / Foto: Colección Archivo Audiovisual de Venezuela

Considerada como el “Himno Popular de Venezuela” o nuestro segundo himno nacional, esta semana se conmemora un año más de la centenaria “Alma Llanera”, que se estrenó como zarzuela el 19 de septiembre de 1914 en el teatro Caracas, ubicado entre las esquinas de Veroes a Ibarra, a fin de retratar los paisajes del llano venezolano. Fue escrita por el poeta Rafael Bolívar Coronado (1884-1924) y musicalizada por Pedro Elías Gutiérrez (1870-1954), compositor y director de la Banda Marcial de Caracas, quien acostumbró a interpretarla al final de las retretas, que para entonces se realizaban en la Plaza Bolívar; de allí que los caraqueños suelen poner punto final a los saraos al compás del “Alma Llanera”.

La obra fue anunciada a través de un artículo publicado por El Universal el mismo día de su estreno; y al siguiente día reseñaron el gran éxito de la zarzuela, elogiando la interpretación de la actriz Matilde Rueda y de todo el elenco. El 28 de diciembre de 1914, la misma fue presentada nuevamente en el teatro Municipal. Motivado por el éxito obtenido, su autor, Rafael Bolívar Coronado autoriza la publicación de la zarzuela completa a través de la Tipografía Americana en el año 1915.

Su éxito fue continuado, y en 1930 fue presentada en el teatro Olimpia, bajo la dirección de Rafael Guinand, quien había actuado en la primera presentación de 1914. El 22 de febrero de 1945, se estrenó la película venezolana “Alma Llanera” en los cines: Ávila, Principal, Caracas y América, conjuntamente con el teatro Metro de Maracaibo, protagonizada por Luana Alcañiz, Héctor Monteverde, y Matilde Cassier, entre otros.

Esta pieza musical traspasó las fronteras al ser interpretada en distintas producciones cinematográficas como Escuela de Sirenas (EEUU/1944), protagonizada por Esther Williams y Red Skelton; Escuela de Música (México/1955), con Libertad Lamarque y Pedro Infante; y Alma Llanera (México/1965) con los actores Flor Silvestre y Antonio Aguilar.

El Alma Llanera forma parte del patrimonio musical y cultural venezolano. Ha sido interpretada por varios artistas y orquestas nacionales e internacionales. Con motivo de su centenario (1914-2014) el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, elaboró un catálogo con la compilación documental de todas las piezas bibliohemerográficas y audiovisuales que se resguardan en la institución, que pueden ser consultadas, resultado de una investigación conjunta entre el Archivo Audiovisual de Venezuela, la Colección Bibliográfica General, la Hemeroteca Nacional y Libros Raros y Manuscritos. El Alma Llanera enaltece a un pueblo que ha retomado el rumbo libertario de sus próceres.

Encontrarnos para leer y construir patrimonio

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Texto: Jufany Toledo / Imagen: Cecilia Sanz

Por tercer año consecutivo, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB), ofrece un espacio para encontrarse con el libro, la lectura y la escritura, a objeto de que estos sean reconocidos como patrimonio material e inmaterial que nos identifique como venezolanos y nuestroamericanos; y posicionar la archivología como ciencia que preserva y conserva el patrimonio y la memoria. Este año, el evento se realizará los días 20, 21 y 22 de septiembre en su sede del Complejo Cultural Foro Libertador en Caracas; y constituye una oportunidad excepcional, para que los participantes se puedan enfrentar a los textos con una postura crítica y reflexiva, a fin de generar nuevas propuestas de trabajo para promover el libro, la lectura y la escritura, con especial énfasis en la preservación digital.

Este Encuentro forma parte de las actividades del 184° Aniversario de la creación de la Biblioteca Nacional; en concordancia con su misión de preservar el patrimonio histórico de la nación, y su tarea de promover el libro, la lectura y la escritura, con el fin de formar lectores autónomos, críticos y participativos, así como también, productores de textos coherentes y cohesivos. Para alcanzar estos objetivos, el Comité Organizador del “III Encuentro El libro, la lectura y la escritura como constructores de identidad patrimonial”, desarrolló un amplio y abarcativo temario en el cual pueden coincidir bibliotecarios y bibliotecólogos, archivólogos, docentes, historiadores, sociólogos, antropólogos, especialistas en patrimonio cultural, estudiantes en ciencias de la información, entre otros. Las temáticas podrán ser abordadas a través de diversos formatos, como conferencias, ponencias, foros, talleres, carteles, conversatorios y mesas redondas.

Entre los objetivos planteados por el Comité Organizador se encuentran el de promover el reconocimiento de la escritura, la lectura, el libro y el archivo, como elementos para preservar nuestra identidad y fomentar su apropiación social; así como también, de incentivar la producción escrita como medio de registro del pensamiento y el lenguaje (oralidad, historia local y tradiciones) y como instrumento para compartir y transformar conocimientos y generar pensamiento crítico; impulsando al libro como soporte ideal de la lectura, a través de las colecciones patrimoniales de la Institución.

Este Encuentro cuenta con el aval académico del Instituto Venezolano de Investigaciones Lingüísticas y Literarias Andrés Bello, IVILLAB del Instituto Pedagógico de Caracas, IPC- Universidad Pedagógica Experimental Libertador, UPEL; cuyos investigadores y docentes acompañarán a los especialistas de la Biblioteca Nacional y de la Universidad Central de Venezuela, UCV, en la evaluación y selección de los trabajos a ser presentados durante el evento; cuyo propósito y pertinencia serán previamente revisados por dicho Comité Académico.

La Biblioteca Nacional, en concordancia con la Ley del Plan de la Patria, ofrece esta actividad de carácter gratuito e incluyente, en el que profesionales de diversas áreas de las ciencias sociales se encontrarán para debatir y saber qué se está haciendo en torno a la promoción del libro, la lectura, la escritura y la preservación digital. Se trata de un espacio para la reflexión, la discusión sana y constructiva, la producción de conocimientos y la generación de nuevas teorías… Es un paréntesis para leernos y construir nuestra identidad patrimonial.

Las y los interesados, pueden obtener mayor información visitando el sitio web diseñado para tal fin, a través de la página de la Biblioteca Nacional www.bnv.gob.ve o directamente a http://encuentroiabn.bnv.gob.ve

También en vacaciones las bibliotecas son el epicentro comunitario

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También en vacaciones las bibliotecas son el epicentro comunitario

Texto: Jufany Toledo / Foto: Archivo Prensa IABN

Las bibliotecas públicas son espacios sagrados”, esa afirmación la hizo Alejandrina Reyes, ministra del poder popular para la Cultura, durante una visita a la biblioteca Oscar Palacios Herrera; y esa es la realidad, porque sus sedes se han erigido en el epicentro del que hacer comunitario; sus trabajadoras y trabajadores se esfuerzan día a día, a fin de que estas sean un centro comunal y de disfrute, mientras coadyuvan en la construcción de ciudadanía, a través de la formación de lectores autónomos. En ellas se ofrecen actividades para todas las edades; y durante el mes de agosto, las niñas y niños se atrincheran en el programa “Aventura en vacaciones”. Igualmente, las comunidades organizadas, han encontrado en las bibliotecas un espacio para el encuentro, que sus trabajadores complementan con la promoción del libro y la lectura.

La vida de las bibliotecas públicas se corresponde con las particularidades sociales, económicas, políticas y culturales de cada región o comunidad; esta complejidad promueve la creatividad de las y los bibliotecarios, y los lleva a trabajar en sintonía con las necesidades de sus respectivos usuarios y usuarias, tanto de la Red Metropolitana como de las Redes Estadales. En ese sentido, las bibliotecas deben adelantarse a las demandas de información de las nuevas generaciones, no pueden ni deben quedarse ancladas en el pasado, hay que acoplarlas a los nuevos tiempos y conectarlas con el mundo circundante. Una biblioteca humanista debe ofrecer servicios acordes con las necesidades y requerimientos de la comunidad a la cual pertenece.

     

Las bibliotecas deben ser un lugar de participación del pueblo, generar un sentido de pertenencia entre los miembros de su comunidad, para que estos puedan desarrollar sus actividades, acompañadas y estimuladas por las y los bibliotecarios; siguiendo las directrices de su ente de adscripción, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, institución encargada de regir las políticas bibliotecarias del país; el cual está llamado a incorporarlas al resto de la contemporaneidad. La modernización y la función social que las bibliotecas deben cumplir, la promoción de la lectura, la preservación y conservación documental, y su incidencia en la dinámica social, debe ser el centro del debate de las y los trabajadores bibliotecarios.

El trabajo que realizan las bibliotecas públicas en las comunidades, se ha complementado con la creación y puesta en marcha de la Biblioteca Digital de Venezuela “César Rengifo”, que coloca al alcance de todos diversos documentos que hasta el presente sólo se encontraban en la Biblioteca Nacional, y que gracias a la digitalización pueden ser apreciados sin limitación alguna y desde cualquier lugar, por las y los interesados; ya que una de las tareas que cumple la Biblioteca Nacional, es la democratización de la información. Las políticas bibliotecarias, su misión y su visión, están enmarcadas y orientadas dentro del Plan de la Patria; ya que esta Institución no puede estar desvinculada de las directrices emanadas por el gobierno revolucionario, por la Constitución y las Leyes de la República Bolivariana de Venezuela. Eso es lo que debe guiarlas.

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Prensa del Siglo XIX se resguarda en digital

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo de Prensa del IABNySB

La colección hemerográfica del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, es una de las más importantes que existen en Latinoamérica, es por eso que siempre ha sido preservada con mucho celo, inicialmente a través del microfilm y desde hace algunos meses se apuesta por su digitalización, como parte del proyecto “Biblioteca Digital de Venezuela César Rengifo”, a través del cual se han propuesto resguardar los ejemplares de revistas y periódicos, más sensibles y de más vieja data que alberga la Hemeroteca Nacional, como una medida de preservación de la memoria nacional y ahorro de espacio en sus depósitos.

En la Colección Hemerográfica de Venezuela se conservan periódicos y revistas, tanto venezolanos como extranjeros, entre los que destaca la prensa del Siglo XIX que consta de 9.748 títulos y 390 mil ejemplares, desde 1808 hasta 1900, como La Gaceta de Caracas, la Opinión Nacional y El correo del Orinoco, entre otros; y en revistas todas las de los Siglos XX y XXI y “El cojo ilustrado” que data de 1893 y hasta 1915 siendo una de las más antiguas. En la Biblioteca digital de Venezuela, ya pueden consultarse en línea por www.bnv.gob.ve diversos ejemplares de las revistas: Tricolor, El Cojo Ilustrado, El Farol, Tópicos Shell de Venezuela, Petroleum, Petróleo y Tecnología o periódicos como El Zulia Ilustrado, El Correo del Orinoco, El Reconciliador, El Cóndor de Bolivia, entre otros, cuyos originales se encuentran a buen resguardo.

La colección de revistas venezolanas consta de 20 mil títulos y más de tres millones de ejemplares, y la extranjera consta de 9 mil títulos con 300 mil ejemplares aproximadamente. El ingreso mensual es de cerca de 200 muestras de 18 títulos vigentes; mientras que en prensa ingresan 61 títulos para un total de 1284 modelos mensualmente; los cuales llegan por vía de suscripciones, por la ley de Depósito Legal y algunos donativos de publicaciones antiguas, como por ejemplo de la extinta Cadena Capriles, con ejemplares de Últimas Noticias, La Esfera, El Heraldo y otros títulos de interés; así como también del Bloque De Armas con Meridiano y 2001; con lo cual se reponen ejemplares dañados o se completan los faltantes de la colección.

Aunque la historia de la Hemeroteca Nacional “Sala Leoncio Martínez”, se remonta a una gran sala en la esquina de San Francisco, primera sede de la Biblioteca Nacional de Venezuela, su fundación oficial ocurrió el 2 de enero de 1980, en la antigua pista de patinaje sobre hielo “Mucubají”, ubicada en las inmediaciones del Nuevo Circo de Caracas; dadas las características y lo voluminoso de esta colección, resultó ser la primera que se mudó al Complejo Cultural Foro Libertador, en el año 1987, donde se encuentra actualmente. La Colección Hemerográfica está adscrita a la Dirección de Publicaciones Seriadas, y está ubicada en el nivel AP-1 del edificio sede de los servicios de atención al público de la Biblioteca Nacional, al final de la avenida Panteón, donde puede ser visitada de lunes a sábado, en horario comprendido entre 9:00 am y 4:00 pm.

80 Mil metros de historia

Texto:Jufany Toledo/Fotos: Archivo Audiovisual de Venezuela del IABNSB

El 1° de enero de 1981 se colocó la primera piedra del Foro Libertador; a partir de entonces, se inicia la construcción de la actual sede de la Biblioteca Nacional; ya que el espacio ocupado en el Palacio de las Academias, entre las esquinas de La Bolsa y San Francisco, no sólo había quedado pequeño, sino que además no ofrecía las condiciones adecuadas para el mantenimiento y la preservación de las colecciones.

Es a partir de la promulgación de la Ley del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, en 1977, cuando la Biblioteca Nacional comienza a tener aires de modernidad, y sus colecciones empiezan a ser clasificadas, catalogadas y ordenadas de acuerdo a normativas internacionales. Por tanto, era menester la construcción de una nueva sede donde pudieran concentrarse todos los servicios y colecciones patrimoniales, a fin de garantizar  su conservación y preservación en el tiempo.

Fue así como en unos terrenos adyacentes al Panteón Nacional, los arquitectos Tomás y Eduardo Sanabria, diseñaron una imponente construcción en forma de L, que albergaría a la Biblioteca Nacional y al Archivo General de la Nación, que hoy conocemos como Complejo Cultural Foro Libertador. Este desarrollo contó además con el equipo de proyecto arquitectónico de la Biblioteca Nacional, quienes asesorados por un bibliotecólogo de los Estados Unidos de Norte América, se encargaron de los diseños interiores, en concordancia con las normativas vigentes a la época.

Las colecciones empezaron a crecer a la par de los servicios que prestaba la Institución, se requerían suficientes espacios para los depósitos; y mientras avanzaba la construcción, la biblioteca se encontraba fragmentada en diversas sedes ubicadas en Las Mercedes, La Trinidad, Parque Central, San Francisco y la vieja pista de patinaje sobre hielo “Mucubají”, en las proximidades del Nuevo Circo. En 1985 se había concluido la infraestructura; pero acometer la construcción de 80 mil metros cuadrados no resultaba fácil, mucho menos lograr el equipamiento interno de las salas de consulta y la adecuación de los depósitos. Las distintas dependencias administrativas, colecciones y servicios, se fueron mudando en forma progresiva, con el cuidado que cada una requería. Fue una labor titánica que se desarrolló por espacio de diez años, entre 1988 y 1998.

La primera colección que habitó el Foro Libertador fue la hemerográfica, en ella estaba contenida nuestra historia de Independencia, con toda la prensa del Siglo XIX, la más grande y completa del país; por otra parte, la Hemeroteca Nacional era el servicio que para entonces ostentaba el mayor número de usuarios, cuando aún no se podían recibir las noticias por Internet, ni revisar las páginas web de los diarios. A partir de allí, se fueron adecuando los espacios y las salas de lectura, hasta convertirse en la hermosa edificación cultural que conocemos hoy, que preserva la memoria documental de Venezuela; y que además de ser la sede de la Biblioteca Nacional y del Archivo General de la Nación, le ha brindado albergue a otras instituciones oficiales que hacen vida en sus espacios.

Biblioteca Nacional sigue la ruta digital

Texto: Jufany Toledo

Un día como hoy, en 1977, se crea el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, IABNSB, y la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, con miras a democratizar el acceso a la información y organizar de manera consona con los nuevos tiempos, el patrimonio documental que se venía atesorando desde 1833, cuando se creó la primera biblioteca pública del país.

En estos cuarenta años, su misión ha ido más allá de preservar la memoria histórica de la nación, se ha empeñado en ponerla al servicio de todos sus usuarios y usuarias, investigadores, docentes y estudiantes, quienes se sirven de sus colecciones y de la experiencia y el conocimiento que sobre ellas tienen sus referencistas. En ese sentido, y con paso firme y efectivo, la Institución se ha venido adecuando a las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, TIC; utilizando la digitalización como medio para la preservación documental y a su vez favorecer, tanto a personas discapacitadas, como a quienes se encuentren lejos de la capital o con dificultad para acercarse a su sede en el Complejo Cultural Foro Libertador, ahora pueden consultar en línea, desde cualquier ordenador y a cualquier hora, los diversos documentos que ya se encuentran digitalizados.

Era necesario adecuarse a las nuevas políticas de inclusión de la Revolución Bolivariana, a las directrices emanadas por la Constitución y las Leyes de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley del Plan de la Patria, los lineamientos del Segundo Plan Socialista de Desarrollo Económico y Social de la Nación 2013-2019, y las leyes de Infogobierno.

Este aniversario, encuentra a una Institución empeñada en poner la tecnología al servicio de la gente. Ejemplo de ello, son la Unidad de digitalización, el Catalogo Automatizado SISBIV, la Biblioteca Digital de Venezuela César Rengifo, el Sistema Automatizado de Depósito Legal, SADEL, una página web accesible y una sala para personas con discapacidad visual, donde gracias a la tiflotecnología, esta minoría también puede acceder a las TIC y a la lectura.

Con la puesta en marcha de la Biblioteca Digital de Venezuela, se dinamizan las diversas y valiosas colecciones que atesora la Institución, y se colocan al alcance de todas y todos los usuarios, que cada vez demandan mayores servicios de información. Ejemplares únicos e incunables, que por su carácter patrimonial y delicada naturaleza, tenía un uso restringido, comienzan a estar a la distancia de un click, a través de la dirección  www.bnv.gob.ve

A 184 años de su creación y a 40 años de la Ley del IABNSB, la Biblioteca Nacional es la rectora del todo el sistema de bibliotecas públicas, con más de 700 servicios en todo el país; del Centro Nacional de Orientación y Referencia; del Centro de Investigación en Bibliotecología, CEDINBI; del Centro Nacional de Preservación Documental; de la Hemeroteca Nacional; del Archivo Audiovisual de Venezuela; de la Colección Bibliográfica General y de la magnifica colección de Libros Raros y Manuscritos. 

Biblioteca Nacional cumple 184 años

Universidad Central de Venezuela. Fotog.Servio Tulio Baralt. Álbum del Centenario de la Independencia, Colec.Venezuela Siglo XIX-XX(2)

Universidad Central de Venezuela. Fotog.Servio Tulio Baralt. Álbum del Centenario de la Independencia, Colec.Venezuela Siglo XIX-XX(2)

Texto: Jufany Toledo

Hoy se cumplen 184 años del Decreto de Creación de la Biblioteca Nacional. Sus antecedentes se remontan a 1811, cuando uno de los próceres de nuestra Independencia, Juan Germán Roscio, hombre culto y preocupado por la educación, propuso a través de una hoja suelta, la creación de una biblioteca pública para Caracas, afirmando que era “el único medio de propagar la ilustración”; e incluso ofreció donar su biblioteca personal con más de mil títulos, y conminó a otros intelectuales a que hicieran lo mismo.

Años más tarde, durante la presidencia del general José Antonio Páez, el 13 de julio de 1833, es cuando por un decreto del vicepresidente de la república, Andrés Narvarte, se crea la Biblioteca Nacional; para entonces no contaba con normativas ni personal especializado en la conformación de colecciones, las cuales provenían mayormente de donaciones, con temas de carácter general y universal, así como muchas obras extranjeras publicadas en otros idiomas. Lo que al principio fue un lugar para concentrar el fondo bibliográfico y los archivos existentes en la nación, con el pasar de los años se convirtió en una de las instituciones culturales más antiguas y respetada del país.

Cien años después de que surgieran las primeras ideas de crear una Biblioteca Pública para Caracas, al celebrar el centenario de la Declaración de nuestra Independencia, en 1911, es cuando se construye una sede propia para la Biblioteca Nacional; la cual ostentó un lugar privilegiado en el edificio que hoy conocemos como el Palacio de las Academias, frente al Palacio Federal Legislativo. Una edificación colonial con una larga historia que data de 1577, y que a lo largo de la historia sufrió diversas remodelaciones, ampliaciones y reconstrucciones, hasta adoptar la fachada de estilo neo gótico que conocemos actualmente, con la torre del reloj en su fachada norte, dispuesta en la avenida Universidad, entre las esquinas de San Francisco y La Bolsa, en pleno centro de Caracas.

Este edificio albergó diversas instituciones oficiales; y entre finales del Siglo XIX y mediados del Siglo XX, funcionó la Universidad Central de Venezuela y al lado de ella se instaló la primera biblioteca pública de Caracas, una moderna edificación diseñada por uno de los más prominentes arquitectos de esa época, Alejandro Chattaing, con buena iluminación y techos elevados, donde predominaba una gran sala de lectura central, rodeada de dos niveles de galerías con estanterías de libros, pero muy distante de lo que hoy podemos entender como desarrollo y conformación de colecciones.

Con la creación de la Ley del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, en 1977, esta se convirtió en depositaria del acervo documental bibliográfico y no bibliográfico de Venezuela y venezolanista, creadora y administradora del Archivo Audiovisual de Venezuela, del Centro Nacional de Conservación, la Hemeroteca Nacional, la Mapoteca; y en el núcleo coordinador del Sistema Nacional de Bibliotecas Públicas. En la actualidad, es la Institución encargada de preservar la memoria histórica de la nación; y de divulgarla para el conocimiento y el disfrute de todas y todos los venezolanos.

Julio, un mes para festejar

logo 184 aniversario

Texto: Jufany Toledo / Imagen: Cecilia Sanz

El 13 de julio de 1833, durante la presidencia del Gral. José Antonio Páez, y por decreto del entonces vicepresidente de la república, Andrés Narvarte, nace la primera biblioteca pública en Venezuela. 144 años más tarde, el 27 de julio de 1977, se promulga la Ley del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, IABNSB, se ordena la construcción de una nueva sede y se crea la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, empezando por una red para Caracas.

Ambos acontecimientos ocurren durante el mes de julio, con lo cual se convierte en un mes de alegría y festejos para todas y todos los venezolanos; y de manera muy especial para quienes de una forma o de otra, hemos sido parte de la historia de la Biblioteca Nacional. De su antigua sede en el Palacio de las Academias, el 1° de enero de 1981 se coloca la primera piedra del Foro Libertador, destinado a ser la sede del IABNSB. Se trata de 80 mil metros cuadrados que resguardan la memoria histórica y documental del país, ubicado entre las parroquias de Altagracia y San José.

Importantes colecciones, con ejemplares que en algunos casos llegan a ser únicos en el mundo, se han convertido en el orgullo de las y los  bibliotecarios y son motivo de alegría y celebración cada mes de julio. Este año, al cumplirse 184° años de la creación de la biblioteca y 40° aniversario del Instituto, la programación que se inició el pasado lunes 3 y se extenderá hasta el viernes 28, incluye conciertos, foros, exposiciones, ciclos de cine entre otras actividades, con un acto central en su sala Juan Bautista Plaza, el propio jueves 27, en el cual se reconocerá el mérito de sus trabajadoras y trabajadores, quienes cada día ponen lo mejor de sí para resguardar dichas colecciones, organizarlas y catalogarlas de manera eficiente y efectiva.

El espacio disponible en esta columna, que por más de dos años hemos mantenido en forma ininterrumpida, es insuficiente para dar a conocer el invalorable tesoro que se encuentra en la Biblioteca Nacional; y con ello, no sólo me refiero a sus extraordinarias colecciones contenidas en la Bibliográfica General, el Archivo Audiovisual de Venezuela, la Hemeroteca Nacional y la Sala de Libros Raros y Manuscritos, entre otros servicios que ella presta; sino de manera especial a las y los trabajadores bibliotecarios, muchos de los cuales han dedicado su vida a custodiarlas y se encuentran llenos de anécdotas y conocimientos. La Biblioteca Nacional es también el ente de adscripción de la Casa de Nuestra América José Martí y de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, que en la actualidad cuenta con más de 700 servicios en todo el país.

Si usted forma parte de ese grupo que aún no conoce la institución cultural más antigua de Venezuela, este es el momento propicio para hacerlo, y la excusa perfecta es la de disfrutar de la programación aniversario. Para mayor información, la programación se encuentra en las redes sociales y en su página web: www.bnv.gob.ve en la que también podrá acceder a los distintos servicios que se ofrecen en línea.

Biblioteca Nacional se mantiene fiel al legado de Roscio

Uno de los legados de Juan Germán Roscio Nieves (1763-1821) fueron sus ideas sobre la ilustración de todas y todos los ciudadanos, de la educación gratuita y sin discriminación alguna; las cuales quedaron plasmadas en el proyecto de reglamento para la biblioteca, que elaboró en su condición de miembro de la Junta Suprema y Secretario de Estado; esas ideas han permanecido en el tiempo, y se evidencian en el servicio que a lo largo de su historia ha prestado la Biblioteca Nacional, democratizando el acceso a la información y tratando de llevarla a todos los rincones del país, a través de sus más de 700 servicios bibliotecarios.

La Biblioteca Nacional es una de las instituciones culturales más antiguas de la historia republicana de Venezuela. 184 años han transcurrido desde que se firmó el Decreto de su creación, el 13 de julio de 1833, durante la presidencia del general José Antonio Páez; sin embargo, los primeros antecedentes se remontan a 1811, cuando uno de los más civilistas próceres de nuestra Independencia, el guariqueño Roscio, suscribe una hoja suelta en la que propone la creación de una biblioteca pública para Caracas, afirmando que “todos deben instruirse para servir a la patria con la utilidad que desean y ella merece”.

En dicha hoja titulada, “Pensamiento sobre una Biblioteca Pública en Caracas”, Roscio plasmó su preocupación por la necesidad de difundir las ideas, como un camino expedito para lograr la emancipación. En ella expresa la necesidad y la utilidad de establecer una biblioteca, a objeto que el pueblo pueda instruirse, como único medio para propagar la ilustración. Propone que se haga por suscripción, los suscriptores compondrán el cuerpo de accionistas bibliográficos; aquellos que estén en posibilidad de dar hasta 500 pesos en libros o en dinero se llamarán Patronos del establecimiento, y compondrán la Junta de Gobierno Economía y Administración. Habrá que contratar los servicios de un bibliotecario; y todos los ciudadanos, sin distinción de clases, tendrán derecho a concurrir a la Biblioteca. Nadie será admitido con capa y a todos se le suministrará tinta, pluma y papel para apuntes, escribió.

De ese planteamiento, se desprenden sus ideas acerca de la igualdad, la equidad, y la no discriminación social ni racial, contrarias a lo que prevalecía en la sociedad caraqueña de la época; con lo cual, Roscio se coloca en una posición adelantada a su tiempo, convirtiéndose en un personaje de grandes dimensiones, que vale la pena estudiar, especialmente en estos momentos en los que ha sido convocada una nueva Asamblea Nacional Constituyente. En la Colección Bibliográfica General del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, existen libros de Roscio como: El triunfo de la libertad sobre el despotismo y una compilación de sus Obras; así como también, Juan Germán Roscio el máximo constituyentista, de Adolfo Rodíguez, entre otros.

Abogado, escritor, periodista y político, Juan Germán Roscio Nieves fue uno de los ideólogos de la Independencia. Redactor de la Gazeta de Caracas y del Correo del Orinoco; principal redactor del Acta de la Independencia; fue constituyentista y participó en la elaboración de la primera Constitución, sancionada en julio de 1811; presidente del Congreso de Angostura de 1819 y vicepresidente de la Gran Colombia.

Volvamos a Carabobo

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón

Este sábado 24 de junio se conmemora el 196° aniversario de la Batalla de Carabobo, la mejor planificada y conducida de la guerra de Independencia hasta 1821; en la cual, El Libertador Simón Bolívar evidenció sus grandes dotes de estratega, al decidir que la batalla se diera en ese terreno, donde lo esperaba el ejército de La Torre, debido a que él lo conocía perfectamente; ya que el 28 de mayo de 1814 en ese mismo lugar, se había enfrentado al ejercito de Cajigal, pero en dirección exactamente contraria a la de 1821. Bolívar conocía los puntos críticos y las vías de aproximación a la sabana, y eso le permitió vencer al invasor español que defendía la causa del Rey.

A pesar de que las acciones de armas en territorio venezolano continuaron hasta 1823, y algunos realistas se rindieron en fechas tan tardías como 1832, Carabobo es el símbolo militar de la Independencia de Venezuela, por haberse logrado en dicho campo, tanto la destrucción del ejército expedicionario en costa firme, como la ocupación efectiva de la capital de la antigua Capitanía General, de conformidad con el arte de guerra de la época. Hoy se hace imperioso “volver a Carabobo”, para defender nuestra soberanía y el derecho a ser un país libre de toda injerencia extranjera; pero además es importante volver a Carabobo desde su estudio y análisis. Por ejemplo, quienes pensaban que ya se había dicho todo sobre la Batalla de Carabobo de 1821, se sorprenderán al conocer los hallazgos que al respecto nos ofrece el libro De Carabobo al cerro de La Mona, un nuevo enfoque de la Batalla de Carabobo de 1821, del doctor Gonzalo Pulido Ramírez, quien no sólo hizo uso de las fuentes documentales primarias, existentes en Venezuela, Colombia y España, sino que en varias oportunidades se trasladó al Campo de Carabobo, para comprobar que aún no se ha dicho la última palabra sobre la batalla que selló nuestra Independencia.

Ese texto, resultado de una acuciosa y metódica investigación, describe y analiza el hecho de armas conocido como Batalla de Carabobo, modificando los niveles de análisis historiográfico-militares existentes. Incluye una revisión documental exhaustiva de las unidades y personas participantes, que permite realizar un análisis militar de la Batalla, que en realidad se libró en una elevación aledaña al borde oeste de la sabana de Carabobo, conocida como Cerro de La Mona. Pulido Ramírez analiza el uso del terreno, la visión de los testigos, el desarrollo de las acciones tácticas de la época, entre otros aspectos, que ofrecen como resultado una visión radicalmente distinta a lo planteado hasta el presente.

A decir de este autor, la Batalla de Carabobo es poco comprendida, y la abundante bibliografía que se produjo entre 1838 y 1971 resulta limitada y dirigida a las instituciones castrenses; en tal sentido, esta nueva investigación viene a complementar los libros que sobre el tema se resguardan en la Colección Bibliográfica General del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas: Los héroes de Carabobo por Héctor Bencomo Barrios; Carabobo, un punto itinerario de Jacinto Pérez Arcay; La Batalla de Carabobo, 24 de junio de 1821 del Hno. Nectario María y Esa espiga sembrada en Carabobo, de César Rengifo, pieza teatral en un acto, editada por la Fundación para la Cultura y las Artes de la Alcaldía de Caracas, entre muchos otros textos, prensa y manuscritos que en la Biblioteca Nacional se resguardan.

“Constituyente: Poderes creadores del pueblo”

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón / Prensa IABNSB

Parafraseando y haciendo suyo el Credo de Aquiles Nazoa, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, institución encargada de preservar la memoria nacional, está avocado al montaje de una exposición documental: audiovisual y bibliohemerográfica, denominada “Constituyente: Poderes creadores del pueblo”, con la fe puesta en que el pueblo creador se apropie de este proceso, y participe activamente en su construcción. Esta muestra se realiza en el marco de la convocatoria a una nueva Asamblea Nacional Constituyente; y a partir de las valiosas colecciones que existen sobre el tema en la Biblioteca Nacional.

La exposición tiene un carácter eminentemente didáctico, cuyo propósito es el de ilustrar a todas y todos cuantos la visiten, sobre la historia de las Constituyentes y Constituciones en nuestro país, realizando un recorrido histórico, político y económico, desde la Cuarta República y el llamado “Pacto de Punto Fijo”, hasta el presente; pasando por la refundación de la República, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y las motivaciones del presidente Maduro para convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, concentradas en 9 puntos de vital importancia nacional, a saber: Ganar la paz; nuevo sistema económico post petrolero; constitucionalizar las misiones; potenciar el sistema de justicia; impulsar nuevas formas de participación; defensa de la soberanía; identidad cultural; garantía de futuro para la juventud y supervivencia de la vida en el planeta.

En este recorrido se presentarán cinco hitos que influyeron decididamente en el acontecer actual. Ellos son: Situación económica, política y social de la IV República (1958/1998); el proceso constituyente de 1999; la fundación de la V República; el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente de 2017; y la explicación didáctica acerca de lo que es una constituyente y las constituyentes de ayer y de hoy. En tal sentido, se destacarán los movimientos insurgentes, las masacres de Yumare y Cantaura, el “Viernes Negro”, la crisis bancaria, el Caracazo, el 4F y su “Por ahora”, la prisión de los comandantes bolivarianos en la Cárcel de Yare, el juramento del Presidente Hugo Chávez sobre “la moribunda” Constitución de 1961, durante su toma de posesión en el extinto Congreso Nacional; el proceso constituyente de 1999, el llamado a referendo, la construcción de una nueva constitución y la fundación de la V República.

Igualmente se destaca el Chávez legislador, quien desde el mismo momento en que asumió el poder, decretó o reformó más de 200 leyes que de manera progresiva dieron paso a una sociedad más justa y humana. Como muestra de ellas, la LOTTT, LOPNA, Ley Orgánica del Poder Popular, Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, entre otras. En el año 2013, su heredero político, Nicolás Maduro Moros asume la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, en medio de grandes turbulencias políticas y económicas; y en 2015 la Revolución Bolivariana sufre un revés político importante, al perder la mayoría de los diputados a la Asamblea Nacional, generándose un clima de ingobernabilidad ante el desacato de su actual directiva, a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, propiciando así situaciones de violencia y la consecuente pérdida de vidas humanas. Con miras a vencer la desesperanza y de encontrar la luz, se convoca a la Constituyente y se aspira a que gracias a los poderes creadores del pueblo, esta sea el camino a la paz.

Medio siglo en su compañía

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón/ Composición de imagen: Yira Silvera

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…” Con esta frase reveladora, inicia una de las más grandes novelas hispanoamericanas del pasado Siglo XX, cuya primera edición vio luz en Buenos Aires, Argentina, el 5 de junio de 1967, en un tiraje de 8 mil ejemplares, que en poco más de una semana se habían agotado. Hablamos de la obra cumbre del realismo mágico, Cien años de soledad, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que durante 50 años ha sido leída por varias generaciones de lectores en el mundo entero, siendo traducida a 35 idiomas, logrando vender más de 30 millones de ejemplares, de su centenar de ediciones.

Desde entonces, nos acompañan las anécdotas de la familia Buendía y los enigmas de Macondo; ya que como bien señaló el escritor y crítico literario Luis Alberto Crespo, “Después de leer esta obra indefinible nadie es el mismo… Lo que fuimos y seremos se vuelve estado de gracia…” En Macondo se pierde el sentido del tiempo y del espacio, todo lo que parece imposible, allí se torna posible. La magia y la fantasía están intrínsecamente ligadas a la realidad. Soledad, violencia, amor y relaciones de poder, marcan a los personajes de esta maravillosa obra, en la que “El Gabo” hace un uso magistral de las figuras y recursos literarios, logrando capturar la atención del lector, mientras que con la mayor naturalidad narra una serie de sucesos trágicos, que ocurren en ese Macondo afectado por la fiebre del banano, las guerras civiles y el descontento político. Una “realidad” socio histórica propia de la cultura caribeña, contada en tercera persona por un narrador pasivo que no emite juicios, ni establece diferencias entre lo real y la ficción.

Cien años de soledad, impulsó el “Boom” de la literatura hispanoamericana de los años 60, marcando un antes y un después; pero además llevó a su autor a convertirse en el ganador del II Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1972 y diez años más tarde le otorgaron el Nobel de Literatura, que la Academia Sueca justificó alegando que su obra había logrado unir los límites entre lo real y lo irreal. Ambos premios, entre muchos otros reconocimientos y condecoraciones importantes, dan cuenta de la dimensión de este autor, cuyos libros se convirtieron en una lectura obligada para los estudiantes de educación media, lo cual puede ser constatado en la Colección Bibliográfica Contemporánea del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde los ejemplares existentes son mudos testigos de la infinidad de manos que los han hojeado, existe además un ejemplar muy especial y resguardado con gran cariño en la Colección de Libros Raros y Manuscritos, correspondiente a la sexagésima primera edición de Editorial Sudamericana en 1984, que está firmada por el propio García Márquez en 1988.

Sus cuentos, novelas, ensayos, reportajes y crónicas periodísticas, se preservan en la Biblioteca Nacional. García Marquez, fue un gran amigo de Venezuela y de los venezolanos. En una oportunidad afirmó que en Venezuela fue joven, indocumentado y feliz. Hechos fortuitos lo trajeron a estas tierras en diciembre de 1957 y aún permanece entre nosotros, gracias a la vigencia y la calidad de sus obras, que lo han hecho inmortal. Tenemos más de medio siglo en su compañía.

RV: Colección patrimonial

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón

Venezuela es país de oportunidades, cuyas características geográficas, topográficas, antropológicas y económicas, entre otras, ha despertado el interés de turistas, inversionistas e investigadores extranjeros, que a lo largo de varios períodos históricos, han escrito sus apreciaciones e investigaciones sobre nuestro país. Ello ha dado lugar a la conformación de una excelente colección patrimonial de documentos “Relativos a Venezuela”, catalogados con las siglas RV.

Esta colección, conocida también como “Venezolanista”, cuenta con más de mil títulos, que conforman un valioso acervo documental, con interesantes datos que hablan de un país visto por extranjeros, en momentos precisos entre el Siglo XIX y comienzos del Siglo XX; los cuales contribuyen decididamente a una mejor comprensión histórica sobre la Venezuela de entonces, constituyéndose en gran apoyo para profesionales de diversas áreas, como docentes, historiadores, sociólogos, antropólogos, bibliotecarios, bibliotecólogos, archivólogos, especialistas en patrimonio cultural, entre muchos otros.

La mayoría de los títulos que conforman la colección patrimonial RV, son obras realizadas por exploradores extranjeros, que vinieron al país para estudiar diferentes aspectos del territorio venezolano. Producto de sus investigaciones surgen estos documentos que, en muchos casos, constituyen los primeros testimonios escritos sobre lugares recónditos o poco conocidos de nuestra geografía. En algunos de ellos se describen comunidades, situaciones y estilos de vida, entre otros temas, o contienen mapas, fotografías e ilustraciones que complementan la información y aportan elementos interesantes, por lo que son considerados como fuentes primarias para los investigadores de hoy.

La colección Relativos a Venezuela RV, fue estudiada y reseñada inicialmente por Manuel Segundo Sánchez, ex director de la Biblioteca Nacional, en su obra “Bibliografía venezolanista: contribución al conocimiento de los libros extranjeros relativos a Venezuela y sus grandes hombres, publicados o reimpresos desde el siglo XIX”, editada en 1914 en Caracas por la editorial El Cojo. Este valioso acervo documental forma parte de la Colección Bibliográfica Contemporánea del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, cuyos títulos pueden ser ubicados muy fácilmente a través del Catálogo Automatizado SISBIV; y en estos momentos, estudiantes de la Escuela de Idiomas de la Universidad Central de Venezuela, se encuentran trabajando en las reseñas de muchos de ellos, ya que en su mayoría están escritos en inglés, francés e italiano; a fin de que muy pronto queden liberados a través de la Biblioteca Digital de Venezuela, “César Rengifo”, como una colección temática y puedan ser descargados desde cualquier lugar.

De acuerdo con la Política de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Nacional, el rescate, preservación y difusión de la colección patrimonial RV, se encuentra entre las prioridades.

Gloria al bravo pueblo!

Texto: Jufany Toledo / Foto: José Chacón

Nuestro hermoso y revolucionario Himno Nacional tuvo su génesis en una canción popular patriótica, y aunque existían otras canciones patrióticas, cuyas partituras originales se preservan en el Archivo Audiovisual del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB), el “Gloria al bravo pueblo” se impuso, convirtiendo su historia en un tema interesante y motivo de estudio para muchos investigadores, no sólo del área de historia, sino también de la música y de la lengua. Si bien sus orígenes se remontan a la época de la Independencia, fue el 25 de mayo de 1881 cuando se decreta oficialmente como Himno Nacional, por parte del presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, publicado en la Gaceta Oficial N° 2.383 del 30 de mayo de 1881, que también se conserva en la división de Publicaciones Oficiales de la mencionada Institución.

Un grave error de omisión, ha generado la duda histórica sobre la autoría de la música y la letra del Gloria al bravo pueblo; las cuales no fueron colocadas en dicho decreto, por considerarse un canto emocional y de inspiración patriótica; de manera que si bien hemos repetido hasta el cansancio, -y así es considerado oficialmente- letra de Vicente Salias y música de Juan José Landaeta, no han faltado las controversias y aclaratorias sobre sus autores, que adjudican la letra a don Andrés Bello y la música a Lino Gallardo, tal y como años antes de tal decreto se publicara en la Opinión Nacional (febrero de 1874), periódico que puede ser consultado en la Hemeroteca Nacional del IABNSB.

El hecho es que a partir del 19 de abril de 1810, esta “Canción Nacional” considerada como la “Marsellesa venezolana” y muchas otras canciones patrióticas, fueron entonadas con fervor y entusiasmo por un pueblo que aspiraba su independencia y que ya estaba decidido a ser libre; así como también por los soldados y tropas, quienes tomaban fuerza de esas significativas canciones antes de iniciar una batalla. A partir del decreto del “Ilustre Americano”, la Canción Nacional o Canción de Caracas, pasó a llamarse Himno Nacional de Venezuela Gloria al bravo pueblo. Setenta y tres años más tarde, paradójicamente el dictador Marcos Pérez Jiménez lo declara símbolo fundamental de la patria, junto al escudo y la bandera nacional, a través de una Ley que data del 17 de febrero de 1954, que entre otros puntos, determina las ocasiones en las que debe entonarse el himno nacional; las cuales fueron actualizadas durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, en el artículo 12 de la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.394, de fecha 9 de marzo de 2006.

A lo largo de su historia, nuestro Himno Nacional ha sufrido diversas modificaciones oficiales, la última de ellas, que es la utilizada actualmente, estuvo a cargo de Juan Bautista Plaza, en el año 1947; sin embargo, ninguna ha mermado ni modificado su espíritu de libertad e independencia, ni mucho menos la visión de una América nuestra. Las y los venezolanos sentimos verdadero orgullo patrio cuando escuchamos “las gloriosas notas del Himno Nacional”, porque su historia, su música y su letra, están impregnadas de la sangre de los libertadores que corre por nuestras venas.

 

Recordar a César Rengifo y Armando Reverón

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Colecciones IABN

Armando Reveron (10 de mayo de 1889 – 18 de septiembre de 1954) y César Rengifo (14 de mayo de 1915 – 02 de noviembre de 1980), dos artistas plásticos que traspasaron las fronteras venezolanas con sus creaciones, y que hace un año se ganaron un puesto en el Panteón Nacional, debido a los aportes que hicieron al mundo de las artes y la cultura, cada uno en su tiempo, cada cual en su estilo. Pero estos dos gigantes no yacen inertes bajo el frío marmol, su legado los mantiene vivos y -buena parte de eĺ- puede apreciarse en distintas instituciones del Estado, especialmente en aquellas adscritas al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Reverón, conocido como el mago de la luz por su extraordinaria capacidad para captar y transmitir el impacto de la luz sobre las formas. Rengifo, pintor y muralista, versatil y polifacético, fue además dramaturgo, director de teatro, escritor y profesor. Ambos han sido objeto de estudios significativos por sus invalorables aportes a la plástica, a la estética, y a la cultura e identidad venezolana.

La Biblioteca Nacional de Venezuela, en sus distintas colecciones, posee documentos de gran valor y en diversos formatos sobre ambos artistas. Se trata de materiales de consulta obligada, para quienes deseen conocer la genialidad y la profundidad de estos representantes del arte creador. De hecho, cineastas, productores y directores de teatro, han realizado sus investigaciones a partir de los materiales que preserva esta Institución.

La obra de Reverón fue verdaderamente exaltada después de su muerte; mientras que Rengifo tuvo la posibilidad de que su obra fuese reconocida en vida, no sólo con la obtención de merecidos reconocimientos y premios, sino con el orgullo de que parte de su trabajo fuese admirado por todo el pueblo venezolano, a través de sus murales instalados en significativos espacios de Caracas.

Cabe destacar que poco después de la muerte de César Rengifo, sus familiares donaron sus manuscritos; los cuales se preservan en la colección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional; y en ocasión de celebrar el centenario de su nacimiento, la Biblioteca Digital Venezolana fue designada con su nombre. En ella se encuentran digitalizadas veintiuna de sus obras, como parte de las colecciones destacadas.

En el Catalogo Público de la Biblioteca Nacional, existen más de 100 registros sobre Armando Reveron y cerca de 300 de César Rengifo, que también pueden ser consultados en físico en las colecciones del Archivo Audiovisual de Venezuela, en Libros Raros y Manuscritos, en la Hemeroteca Nacional y en la Colección Bibliográfica General del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas.

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