Aquiles Nazoa, artífice del humor lírico

25 abril, 2018

A 42 años de su muerte, su poesía cargada de risas e ironías sigue presente en la cotidianidad del caraqueño

Texto: Lisayde Santamaría/ Fotos: Ronald Montaño/ prensa IABNSB

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Aquiles Nazoa

Hablar de Aquiles Nazoa es rememorar escenas pintorescas de la vida caraqueña; oler  el café recién colado en las mañanas tempranito cuando se sale a trabajar, asomando por las ventanas de las casas ya despiertas, dispuestas a comenzar la faena del día.

Es oír la risa de los niños en las hojas de los samanes que se mecen con el viento. Escuchar las historias de los abuelos sobre animalitos que hablan, estrellas que cumplen deseos, pozos con sapitos esperando convertirse de nuevo en humanos; estrellas que cantan sonriéndole a la luna, muñecas que se aventuran a ser algo más que solo trapos.

 
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Su manera de escribir es la de aquellos que con su pluma pintan paisajes que reviven a pesar del tiempo transcurrido. Es recordar a la Caracas de antes aunque en ese tiempo no se haya nacido.

Dotado con una maravillosa capacidad para describir costumbres, tradiciones, usos y también desusos de una ciudad abarrotada de añoranzas, anécdotas fantásticas, caricias de la memoria en las mentes cada vez más distorsionadas por el ruido de una modernidad que parece querer echar por un barranco lo que ya casi se ha perdido, este hombre nacido para escribir y poner a soñar y a reír a quienes se topan con sus letras, vino al mundo el 17 de mayo de 1920 en una casa que estaba ubicada en las cercanías del paso de un tren que marcó su infancia, según sus propias palabras.

En la barriada del Guarataro vio por primera vez la luz del día; su madre era Micaela González, “pensativa, muy joven, y elegantemente triste” (“Aquiles Nazoa”. Ildemaro Torres. Cota: V867.4409 IABNSB);  su padre era Rafael Nazoa, jardinero de oficio, con quien daba largos paseos a pie o en tranvía, caminatas que su papá amaba dar por ser de “temperamento sencillo y poético” (Ildemaro Torres).

Cursó Aquiles sus primeros estudios en la Parroquia San Juan hasta la edad de doce años, que es cuando sale a la calle a trabajar para ayudar a su humilde familia, aunque sigue con sus estudios de manera autodidacta.

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A partir de 1932 desempeñó múltiples oficios, que iban desde aprendiz de carpintero, telefonista, botones de hotel y empleado en una bodega, hasta que en 1935 entró a trabajar como empaquetador en el diario “El Universal”, donde fue escalando puestos hasta llegar a ser corrector de pruebas y luego corresponsal del periódico en Puerto Cabello, actividad que le llevó al arresto en 1940 tras ser acusado por difamación e injuria por criticar la indolencia de las autoridades locales en la erradicación de la malaria.

Al ser liberado regresa a Caracas donde continúa trabajando para “El Universal” con una columna titulada “Por la misma calle”, al mismo tiempo que se incorpora al diario “Últimas noticias” con otra columna llamada “A punta de lanza”, donde comienza a desarrollar sus dotes humorísticas por medio de poemas. Lo mismo ocurre con el semanario satírico “El morrocoy azul”, al cual ingresa en 1943; colabora también con las revistas “Élite” y “Fantoches”, la segunda de las cuales dirige por un tiempo. Cuando en 1953 “El morrocoy azul” pasa a control del gobierno, Nazoa decide marcharse del país por un tiempo, debido también a la difícil situación política y económica que se estaba viviendo en el país.

 

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Regresa a Caracas en 1958, y sigue escribiendo para otras publicaciones, hasta que en 1960 sus poesías diseminadas aquí y allá en diversos diarios y revistas, son compiladas en un libro que titula “Humor y amor de Aquiles Nazoa”, que sale a la luz en 1970.

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Produjo también diversos trabajos en prosa, en su mayoría ensayos, y dio numerosas conferencias de corte cultural, además de presentar por televisión, un programa titulado “Las cosas más sencillas”. Su producción sube como la espuma, pero su ascenso se ve truncado por su sorpresiva muerte en un accidente de tránsito en la carretera Caracas-Valencia el 25 de abril de 1976.

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La extensa producción poética de Aquiles Nazoa puede ser consultada en el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB) en la Colección General de la misma. A continuación se presentan algunas de las obras que se pueden consultar referentes al humorista, así como libros de su propia mano, con sus respectivas cotas para facilitar la ubicación de los materiales tanto para el usuario como para el servidor:

“Aquiles Nazoa”/ Ildemaro Torres/ Cota: V867.4409 N336a

“El libro de los animales”/ Aquiles Nazoa/ Cota: 028.534 N336li

“Viaje de poesía y color por la navidad”/ Aquiles Nazoa/ Cota: 394.268282 N336

“Mirar un cuadro”/ Aquiles Nazoa/ Cota: 701.18

“Vida privada de las muñecas de trapo”/ Aquiles Nazoa/ Cota: V863.44 N336v

“Humor y amor de Aquiles Nazoa”/ Aquiles Nazoa/ Cota: V867.44 N336h 1988