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Infórmese diariamente sobre nuestro acontecer bibliotecario. Noticias sobre las actividades que se realizan dentro y fuera de la Biblioteca Nacional.

En la Mamá Rosa se forman narradores y promotores de lectura

27 abril, 2017

Casa de las Letras Andrés Bello celebró día del libro con tertulia y poesías

27 abril, 2017

Los cuentos constituyentes de un kiosquero muy veraz…

26 abril, 2017

”Historias mínimas de la Carta Magna” fue bautizado en Biblioteca Nacional

25 abril, 2017

Jostein Gaarder: La aventura de leer y la magia de aprender

21 abril, 2017

Se conmemoraron 2 años de la muerte de Eduardo Galeano

21 abril, 2017

¡Ganó la Paz! Alegría chavista y patriota desbordó las calles de Caracas

20 abril, 2017

Trabajadores culturales realizan “Pancartazo” por la Independencia Nacional

18 abril, 2017

Biblioteca y su Gente

La biblioteca y su gente: El poder terapéutico de la lectura

Texto: Jufany Toledo / Foto: Adianez Gutiérrez / Diario CiudadCCS

 

La biblioteca y su gente: El poder terapéutico de la lectura

No se requiere de mayor formación en promoción de lectura, para saber el efecto que un cuento, una narración oral o el arrullo de una nana, tiene en un niño a la hora de dormir. Tradicionalmente, el cuento ha sido utilizado, de manera intuitiva, por los padres, abuelos, y cuidadores de niños, cuando estos no desean dormirse. La lectura literaria puede constituirse en un verdadero bálsamo, cuando no se encuentran las respuestas acertadas ante situaciones de crisis, pánico, duelo, pérdidas o problemas de diversa índole.

El efecto terapéutico de la lectura ha sido comprobado en diversos estudios y proyectos enmarcados en la “biblioterapia”, que de forma genérica se refiere a la “sanación a través de los libros”. Esta técnica que se inició en 1949 comenzó siendo usada por los psicólogos; con el pasar del tiempo, el uso de la biblioterapia ha tenido diversos enfoques, sociológicos, religiosos, educativos o culturales, de acuerdo con la formación de la persona que maneje tal definición. En la actualidad, los promotores de lectura la conciben de una forma más sociocultural que clínica, centrada en una relación humana y sensible con los libros.

Los promotores de lectura más experimentados, saben hacer uso de los libros intencionadamente; ya que además de su función terapéutica, el cuento también posee maravillosas funciones de carácter cognitivo, que pueden influir en las maneras de pensar y de percibir del lector. En las colecciones de las bibliotecas públicas adscritas al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, se pueden encontrar diversos libros para coadyuvar en casos de niños afligidos o ansiosos, niños que han sufrido la pérdida de un ser querido, niños en situación de riesgo, niños con miedo, depresión, y con alguna discapacidad o diferencia que pueda generarles estrés.

Aún cuando existe muy poca bibliografía acerca de la biblioterapia, esta se ha venido usando en muchos lugares, con muy buenas intenciones y excelentes resultados, en proyectos de promoción de lectura en cárceles, hospitales, ancianatos, enfermos terminales, e incluso en planes de trabajo entre médicos y bibliotecarios. Al respecto, existen dos corrientes básicas: una plantea el ejercicio de la lectura por sí mismo, y la otra, que la lectura es útil solo si la elección de textos y demás actividades relacionadas con la lectura, son definidas intencionadamente. En cualquier caso, ambas corrientes reconocen el efecto sanador de la lectura. En estos momentos de convulsión socio-política que vive el país, debemos mantener a los niños alejados de la diatriba política y la confrontación; debemos preservarlos, reduciendo el tiempo de exposición a la televisión y a las redes sociales; en su lugar, les proponemos visitar las bibliotecas, tal vez la lectura les permita “ausentarse” de la realidad, a través de la magia, la belleza y la fantasía de un buen libro.

LA SEMANA MAYOR

 

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Adianez Gutiérrez / Prensa IABNSB

Con motivo de la llegada de la Semana Mayor, hoy quiero referirme a las colecciones religiosas que resguarda la Biblioteca Nacional. Se trata de diversas piezas bibliográficas, hemerográficas, audiovisuales y obras planas que abordan el tema religioso y que la feligresía católica o demás interesados, pueden encontrar en los distintos servicios de atención al público en su sede del Complejo Cultural Foro Libertador.

Este recorrido puede iniciarse en el Archivo Audiovisual de Venezuela, escuchando “El limonero del Señor”, en la voz de su propio autor, el poeta venezolano, Andrés Eloy Blanco o el Álbum de Música Colonial; allí también se encuentran infinidad de piezas de música sacra y religiosa, tales como el Popule Meus, Gran Misa en Re, a cargo del Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica, que es utilizada en muchas Iglesias durante la Semana Santa, así como también la Misa Tría en Sol, por José Antonio Caro de Boesi, el Concierto Cuaresmal, y muchas más, cuyas partituras originales son consultadas por especialistas.

Pero si de películas u obras videográficas se trata, allí también se pueden ver: “Jesús”,  “Los Mandamientos”, “David y Goliat”, “La Historia de Esther”, “Torre de Babel”, “Moisés”, “El Diluvio”, “Sacrificio de Abraham”, “Un Niño llamado Jesús”, entre otras. Una de las películas más recomendada es “Caín adolescente” (1955), en la que puede apreciarse cómo se celebraba la Semana Santa por aquellos años 50 del pasado Siglo XX. En la división de Obras Planas de esa misma colección, existen estampillas con motivos religiosos, fotografías de la Semana Santa pertenecientes a las Colecciones de Jaime Albanez y José Agustín Catalá, con la quema de Judas, de Iglesias o carteles alusivos a las procesiones, almanaques religiosos y Mapas de las Misiones en la Venezuela de 1746.

Quienes prefieren la lectura, la división Contemporánea de la Colección Bibliográfica General, cuenta con una vasta colección de materiales sobre religión que ronda los 6 mil volúmenes; entre los que destacan obras sobre la historia de distintas religiones, diferentes ediciones e interpretaciones de la Biblia, libros sobre los Salmos y los diferentes Apóstoles, Catecismos, escritos de Juan Pablo Segundo y las Cartas de San Agustín; así como también sobre Teología de la Liberación de Joaquín Lepeley y Julio Lois y el de “Teología de la Liberación: Marxismo y Cristianismo en América Latina”, de Enrique Neira, las Obras Completas de Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Louis de León, muy importantes para los estudiantes de historia y los investigadores; así como también sobre las Misiones de los Capuchinos, en Caracas, Los Llanos y Guayana, que constituyen narraciones de primera mano, sobre las observaciones que realizaron estos misioneros en tiempos de la Conquista. Finalmente, las y los interesados en el tema religioso, pueden solicitar con antelación una visita al Centro Nacional de Preservación Documental, donde sus expertos en restauración trabajan con cinco libros monumentales (1575-1792) cantorales manuscritos de gran formato, uno de ellos con casi 40 kilos y de 85,5 Cms de alto, por 61,7 de ancho y 12,5 Cms de espesor, que se encontraron durante una excavación en las catacumbas de la Iglesia de San Francisco, los cuales se están recuperando letra a letra.

http://ciudadccs.info/2017/04/05/la-biblioteca-gente-la-semana-mayor/

 

Gracias, Irán

 

Gracias a la generosidad de la Embajada de la República Islámica de Irán en Venezuela, a través de su consejero cultural, señor Hossein Mirzaei, 108 títulos bibliográficos fueron donados al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, con lo cual se estrechan aún más los lazos culturales y de amistad entre ambas naciones; permitiendo que las y los venezolanos conozcamos un poco más sobre esta interesante nación.

Irán es uno de los países más extensos y poblados del mundo con 1.648.195 km² y cerca de 80 millones de personas. Su gran diversidad étnica, donde conviven persas, kurdos, turcos y árabes, entre otros, ofrece una pluriculturalidad que ahora podrá ser conocida y disfrutada, a través de la bibliografía que nuestros hermanos de Irán han querido compartir con el pueblo venezolano. Los temas son tan diversos como su cultura: política, leyes, religión, filosofía, geografía, cultura islámica, cuentos infantiles, poesías, ensayos, etc.

La donación está conformada por 78 títulos en edición bilingüe inglés-español y 30 en español-persa, que una vez sean procesados técnicamente, enriquecerán la colección Bibliográfica General de la Biblioteca Nacional y podrán ser consultados por los usuarios e investigadores interesados. Entre los títulos se puede destacar: la Constitución de la República Islámica de Irán; Irán tierra de esplendor y belleza, del escritor Turismirán; Cuentos persas para niños latinoamericanos de Mahdi Azaryazdi; Enseñanza de lengua persa por Yadollah Samareh; Selección de poesía contemporánea iraní; Introducción a la cosmovisión del Islam de Beheshti Bahonar; por mencionar algunos, para los lectores que gustan de viajar a bordo de un libro y empaparse de nuevas culturas e inexplorados territorios.

Más allá de los libros y de lo que éstos representan, Irán quiso traernos un mensaje de paz y de amistad; ya que a partir del Convenio de Cooperación Irán-Venezuela, son muchos los iraníes residenciados en Venezuela, que desean conocer nuestra cultura y dar a conocer la de ellos.

Las relaciones entre Irán y Venezuela se remontan al año 1960 con los inicios de la OPEP, cuando ambos países se hicieron socios de dicho organismo y se han fortalecido sustancialmente durante los últimos 10 años. Los expresidentes iraní y venezolano, Mahmud Ahmadineyad y Hugo Chávez, siempre mantuvieron excelentes relaciones y puntos de coincidencia. En la actualidad, con el gobierno del presidente Nicolás Maduro y su homólogo, el presidente Hassan Rouhaní, estas relaciones continúan afianzándose a través de diversos intercambios, especialmente en el área de cooperación energética, económica e industrial. En ese sentido, la donación de estos libros contribuirá con la construcción del mundo pluricultural que deseamos alcanzar y fortalecerá los lazos culturales y de amistad entre ambas naciones.

JUFANY TOLEDO

FOTO: ADIANEZ GUTIÉRREZ

LA BIBLIOTECA Y SU GENTE Gracias, Irán

LA BIBLIOTECA Y SU GENTE “Una colección con dos nombres”

Dos años después de la muerte de Pedro Manuel Arcaya, su extraordinaria biblioteca conformada por más de 150 mil volúmenes y 34 mil títulos escritos en diversos idiomas, entre los que destacan temas de historia, derecho y literatura junto con el mobiliario, fue donada por su familia al Estado venezolano. Inicialmente, dicha colección fue asignada al Instituto Nacional de Bellas Artes, Inciba, luego al Consejo Nacional de la Cultura, Conac y el 27 de noviembre de 1990 la Colección Arcaya llegó al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde se encuentra actualmente.

Pedro Manuel Arcaya, abogado, historiador, político, académico y diplomático venezolano nació en Coro, estado Falcón en 1874 y falleció en Caracas en 1958; a los once años de edad recibió su primer libro por ser el mejor estudiante de su curso; un poemario que marcó el inicio de la creación de su biblioteca personal. Su sabiduría y prestigio como hombre de leyes y letras, fueron creciendo a la par de su biblioteca, que para el momento de mudarse a la capital superaba los 10 mil ejemplares, por lo que en 1920 mandó a construir un espacio apropiado para sus libros, en la urbanización Los Laureles de El Paraíso.

Hasta esa sede, y con 22 años, llegó a trabajar como obrero José Arcángel Guillén, un joven aficionado a los libros que mostró gran interés en conocer dicha biblioteca, en sus ratos libres hurgaba en ellos, disfrutaba limpiándolos y ordenándolos, actividad que lo llevó a convertirse poco a poco en un referencista especializado de esa colección, a la que acompañó por más de 40 años. Es decir, la colección llegó a la Biblioteca Nacional con sus muebles y su referencista particular. Nadie la conocía tan bien como él. El señor Guillén se encariñó y se apropió de tal forma de los libros del doctor Arcaya, que casi podría afirmarse que esta colección tenía dos nombres, algunos hasta bromeaban al encontrarle parecido físico con el doctor Arcaya. Era impensable investigarla o conocerla, sin la experta ayuda del señor Guillén, quien era capaz de localizar de manera rápida y eficaz cualquier título, casi a la par del catálogo automatizado. Por suerte, con el correr de los años, algunos de sus compañeros referencistas se fueron nutriendo con la experiencia de Guillén y la sabiduría contenida en los 34 mil títulos de la Arcaya.

El pasado lunes 13 de marzo recibimos la triste noticia de que el señor Guillén nos había dejado para siempre. No así su legado, su generosa sonrisa, su amabilidad y caballerosidad, su permanente disposición a atender las demandas de las y los usuarios que le requerían. Un referencista conocedor de su colección, y cordial en el trato a propios y extraños que concurrían a visitar una de las joyas de la Biblioteca Nacional, consultada por importantes personalidades e investigadores, quienes gracias a Guillén descubrieron en ella algunos ejemplares difíciles de encontrar en otro lugar del mundo. José Arcángel Guillén Blanco nació en Chiguará estado Mérida, el 23 de febrero de 1954, y desde el 16 de agosto de 1977 ofreció sus servicios en la Biblioteca Nacional, donde recibió diversos reconocimientos y fue ascendido en varias ocasiones. Se lleva una incalculable sabiduría. Nos deja el imborrable recuerdo de su amistad y un intachable ejemplo de buen servicio.

JUFANY TOLEDO

http://ciudadccs.info/la-biblioteca-gente-una-coleccion-dos-nombres/

Archivo Audiovisual de Venezuela custodia buena parte de las joyas documentales del país

11 Noviembre 2015

El Archivo Audiovisual de Venezuela tiene la misión de preservar la memoria no bibliográfica y audiovisual del país, y de garantizar el acceso a los documentos resguardados en sus dos grandes colecciones: Sonido y Cine y Obras Planas, ubicados en su sede del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, al final de la avenida Panteón, nivel AP-3,  Complejo Cultural Foro Libertador.
La Colección de Obras Planas, está integrada por materiales de inmenso valor social, artístico e histórico anteriores a 1830. Se trata de más de 100 mil unidades, entre fotografías que abarcan desde el siglo XIX al XXI; mapas antiguos, planos, atlas y diversos formatos de diseño gráfico, tales como: carteles, postales, agendas, almanaques, estampillas, invitaciones, dibujos, estampas, láminas, papelería, logotipos, bocetos, afiches, etc.
Vale la pena destacar la colección de fotografías de Latinoamérica y El Caribe, del siglo XIX, que constituye un testimonio visual de excepcional valor, registrando en 7.920 imágenes lo que ha sido la región entre 1850 y las primeras dos décadas del siglo XX; que fueron incluidas desde 1997, en el inventario mundial de los patrimonios documentales de la humanidad, por decisión del Comité Memoria del Mundo de la UNESCO.
En cuanto a la Colección de Sonido y Cine, la Biblioteca Nacional preserva el archivo musical y la memoria documental del acontecer venezolano y venezolanista, resguardados en soportes sonoros y de la imagen en movimiento, así como en partituras impresas, manuscritos musicales y programas de mano de todas las épocas. Esta colección abarca el “Archivo de la Palabra”, con testimonios orales de diversas personalidades en los distintos ámbitos del acontecer nacional.
Allí se encuentra la colección histórica de música venezolana más importante del país, con obras que abarcan los siglos XVIII al XXI. Las obras fundamentales  de los compositores coloniales como José Ángel Lamas, los de la Escuela  Nacionalista, la obra integral de Juan Bautista Plaza y Blanca Estrella de Méscoli, así como las fuentes para el estudio de la canción nacional Gloria al Bravo Pueblo y demás canciones patrióticas cuyos compositores, de una forma u otra participaron en la gesta independentista.
Programas radiales, discos de acetato y vinilo, rollos de pianola con obras grabadas por la gran pianista Teresa Carreño, cintas magnetofónicas, casetes y soportes digitales; programas televisivos, los “Aló Presidente”; y los pioneros del cine venezolano y sus obras, son algunas de las joyas que pertenecen a esta importante colección documental.

Biblioteca Nacional promueve espacios de inclusión

29 Septiembre 2016

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo Prensa IABN

Hace siete años, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, IABN, inauguró su Servicio para Personas con Discapacidad Visual, SPDV; con el cual daba un paso al frente en la ejecución de las políticas inclusivas del Gobierno Bolivariano.

Desde entonces, se han realizado diversas actividades que apuntan a la promoción de la lectura, la alfabetización tecnológica (tiflotecnología) y en Braille para las personas ciegas, con el objeto de minimizar los obstáculos que los separan de su derecho a formar parte del mundo de la cultura escrita, a leer en voz alta y socializar los textos que ellos mismos seleccionan.

De tanto no tener que leer, a los ciegos se nos fue creando una apatía hacía la lectura. No es fácil”, nos comentaba hace algunos días Adriana Rodríguez, coordinadora del SPDV. Sin embargo, obviando esas dificultades y con la ayuda de los equipos de tiflotecnología que posee la Biblioteca Nacional, Adriana se ha dado a la tarea de digitalizar los libros que sus usuarios y usuarias le solicitan, y ya la cuenta sobrepasa los 300 títulos.

A partir de las recurrentes solicitudes de textos en Braille, o bien digitalizados para poder escucharlos a través del lector de pantalla, se fue detectando y captando a un grupo de personas que querían profundizar en el tema de la lectura literaria y no querían hacerlo solos, excluidos, relegados. Nace entonces la Jornada de Promoción de Lectura Braille-tinta, que recién llegó a su onceava edición, en las que destacados escritores y poetas venezolanos han compartido la lectura de sus textos en voz alta, con todos aquellos que han querido participar en la jornada, leyendo bien en Braille o bien en tinta.

Este entusiasta grupo desea ir más allá, han comenzado a sentir el deseo de aprender. De que su gusto por la lectura no se quede en el mero placer. Ellos desean adentrarse en el maravilloso mundo de los géneros literarios y su diversa tipología textual. Ahora, de la mano del profesor Sady Arturo Loaiza, director del IABN, las personas con discapacidad visual podrán participar desde esta semana en un Taller sobre Géneros Literarios, que se ofrecerá todos los martes en la tarde, hasta el 13 de diciembre, en la sala de reuniones de la Colección Bibliográfica de la Biblioteca Nacional, nivel AP-0, en Caracas.

Con este taller, la Biblioteca Nacional abre un nuevo espacio para la inclusión, dentro de su Plan de Formación que se inició el pasado mes de mayo con las cátedras José Luis Lugo Añez: la palabra en escena y de escritura creativa Liliana Peraza, que se han reiniciado esta semana, luego de la pausa vacacional. Finalmente, cabe destacar que la página web de la Institución, www.bnv.gob.ve es una de las pocas que ofrece recursos para ser disfrutada por personas con discapacidad visual.

El arte de catalogar

15 Septiembre 2016

Texto: Jufany Toledo / Foto: Adianez Gutiérrez/ Prensa IABN

El arte de catalogar implica mantenerse al día con la permanente evolución de las prácticas catalográficas, con sus principios de precisión para identificar un documento y la capacidad para describirlo en las diversas manifestaciones o formatos en que este se presente. Svenonious ha definido el control bibliográfico como el arte de organizar el conocimiento (información) para su recuperación. Todo esto por supuesto en función de los usuarios y usuarias y de democratizar el derecho a la información.

Desde finales del Siglo XIX es mucho lo que ha evolucionado la catalogación. De hecho, ha dejado de considerarsele como un arte, pasando a ser un mero proceso técnico a la luz de las nuevas tecnologías; sin embargo, hay autores como Charles Cutter, para quien la catalogación es un arte inspirado en la experiencia y en el buen juicio y criterio del catalogador. A esto se le podría agregar la experiencia lectora de quien cataloga.

En la división de catalogación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, se le reconoce como “El proceso de escribir los elementos informativos que identifican un documento, y establecer los puntos de acceso o entradas que permitan al usuario recuperar la información, ya sea por autor, título o materia; aplicando las Reglas de Catalogación Angloamericanas, que son las más aceptadas y usadas internacionalmente para la descripción bibliográfica”.

Esto permite mantener la información sistematizada, de acuerdo con los tipos de documentos y/o materiales, clasificados como monografías: libros, folletos y recursos continuados; audiovisuales: sonido, música, cine y vídeo; imagen: fotos y carteles; recursos electrónicos: los CD Room, páginas web e Internet; con el objeto de facilitarle a las y los usuarios, el acceso al conocimiento y a la información, de manera organizada, optimizando la búsqueda; facilitando la automatización, manejo y transferencia de la información.

Vista así, la catalogación es un proceso técnico dentro de la vasta gama de actividades que desarrollan los profesionales de la bibliotecología y las ciencias de la información; sin embargo, un catalogador experimentado va más allá del simple procesamiento. Jamás se queda con la información básica que le ofrece un documento; y es aquí donde radica el verdadero arte de catalogar, en la pericia y el cuidado que el catalogador emplee al momento de clasificar un material. Su condición de lector y su experiencia catalográfica, lo lleva a pensar más en las y los usuarios; así como también en el referencista que debe atenderles.

Es mucho lo que puede decirse aún sobre este tema; y para ello se realizará el III Encuentro Nacional de Catalogadores, bajo el lema “Organización colectiva del patrimonio”; los días 01, 02 y 03 de noviembre de 2016, en la sede de la Biblioteca Nacional, Complejo Cultural Foro Libertador en Caracas. Quienes deseen compartir sus experiencias y presentar sus ponencias e investigaciones, podrán enviarlas hasta el 17 de Octubre de 2016, al correo electrónico: servicios.tecnicos@bnv.gob.ve

En la Biblioteca Nacional también hay sonido y cine

8 Septiembre 2016

 Texto: Jufany Toledo / Fotos: Adianez Gutiérrez

Si bien es cierto que las nuevas tecnologías nos permiten ubicar rápidamente vídeos de antiguos conciertos, bajar películas y nuestra música predilecta a través de programas y software diseñados para ello, nada es comparable con la posibilidad de ver, escuchar y tener en las manos a sus portadores originales en diversos formatos, preferidos especialmente por los investigadores, melómanos y amantes del buen cine.

Películas originales como Simplicio, Jericó, Maku la mujer del policía, Florentino y el diablo y Roraima; la colección completa de los programas “Aló Presidente”, documentales sobre los sucesos de abril del 2002, viajes presidenciales o la música litúrgica de la época de la Colonia, las Canciones Patrióticas de Venezuela, que sirvieron de génesis para los cantos patriotas de Latinoamérica; las partituras originales del Alma Llanera y del Himno Nacional con los respectivos arreglos para bandas, decretado por el presidente Antonio Guzmán Blanco, entre otras piezas audiovisuales de gran valor, se encuentran en la Biblioteca Nacional.

Esta maravillosa colección forma parte de la división de Sonido y Cine, del Archivo Audiovisual de Venezuela, ubicado en el nivel AP-3 del cuerpo de los servicios del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, en el Complejo Cultural Foro Libertador, centro depositario, organizador, preservador y divulgador del archivo musical y audiovisual, venezolano y venezolanista, resguardados en soportes sonoros y de la imagen en movimiento, así como en partituras impresas y manuscritos musicales, donde las y los usuarios de este servicio, pueden solicitar vídeos y música en diversos formatos.

Preservar estas colecciones reviste especial importancia para las nuevas generaciones, que en la mayoría de los casos ignoran los antiguos procedimientos para grabar una imagen, un sonido o desconocen los equipos de reproducción y los formatos precedentes, como los discos en acetato o vinilo de 33 y 45 RPM, las cintas para magnetofón, los casetes, los betamax, VHS y U-Mátic. Hoy, la más efímera imagen puede ser capturada a través de un celular, y cualquier ciudadano común en posesión de un teléfono inteligente, puede realizar un vídeo circunstancial, convirtiéndose en un comunicador emergente, o escuchar durante horas la música almacenada en un diminuto MP3 o en un pendrive, sin tener que molestarse en dar vueltas al disco.

Estas colecciones forman parte de las joyas documentales de la Biblioteca Nacional y sus referencistas son un capital humano y profesional de gran valor, conocedores de las mismas y de la importancia que ellas revisten para preservar la memoria histórica de la nación. En ellas se pueden apreciar los cambios, transformaciones culturales y tecnológicas, que en materia de imagen y sonido han operado hasta la actualidad. Y gracias a la tecnología, muchas de esas antiguas piezas han podido trasladarse a formatos digitales, atendiendo las necesidades de las y los usuarios de este importante servicio.

Cuando la palabra cuenta

01 Septiembre 2016

 Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo prensa IABN

La historia del “Archivo de la Palabra”, se remonta a los años setenta del pasado Siglo XX, casi a la par de la creación del Archivo Audiovisual de Venezuela (1978), del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, al cual se encuentra adscrito. Atendiendo quizás al viejo refrán de que “las palabras se las lleva el viento”, esta Institución encargada de velar por el resguardo de la memoria histórica de la nación, comenzó a registrar también la palabra hablada.

Discursos, proclamas, conferencias, charlas, conversatorios, ponencias, a las cuales tenían acceso los referencistas del Archivo Audiovisual, se grababan para la posteridad; sin embargo, a partir del año 2011, el “Archivo de la Palabra” es asumido por un equipo que le imprime un carácter más formativo, informativo y didáctico, con el objeto de difundir la obra y el legado de grandes personajes de la Venezuela contemporánea, en los diversos ámbitos del quehacer nacional.

Dicho equipo está conformado por el periodista Miguel Armando García, quien lo coordina y realiza las entrevistas; Henry Rueda, productor y camarógrafo; y Eder Núñez en la edición, quienes han logrado grabar el testimonio de interesantes personajes, que han hecho valiosos aportes al país, como cultores, deportistas, artistas, escritores, dramaturgos, cronistas, músicos, compositores, entre otros, a través del proyecto denominado “Memorias del tiempo en la voz de sus protagonistas”. Sobre el cual se puede conocer un poco más, a través de la web de la Institución: www.bnv.gob.ve

Este proyecto sobrepasa ya los 160 entrevistados; de ellos podemos destacar como emblemáticos al musico y compositor Juan Vicente Torrealba; a Rafael Sylva, creador del espacio radial “Nuestro insólito universo”, quien con 90 años de edad lleva 47 desarrollando este programa; y los recientemente fallecidos, el declamador de Venezuela, Víctor Morillo, el primer actor Carlos Márquez, y el compositor Inocente Carreño, entre otros.

Con estas entrevistas no sólo se preserva la memoria oral, la palabra y el pensamiento de los entrevistados; sino que las mismas están acompañadas de vídeos y fotografías, que son testimonio fiel de hechos y vivencias que no se encuentran en los libros. Es la recuperación de experiencias y sucesos puntuales, que sólo ellos podrían contar, y que en algunos casos aseguran estar confesándolas por vez primera, gracias a la pericia del veterano periodista Miguel Armando García, a su equipo y al Archivo Audiovisual de Venezuela, quienes valoran la importancia de preservar estos testimonios orales para las generaciones venideras.

Una vez editado este material, se cuelga de manera parcial en la página web de la Biblioteca Nacional, con conexión directa a Youtube. La totalidad de este material está a la orden de investigadores, estudiantes y público en general, en el Archivo Audiovisual de Venezuela, en el nivel AP-3 del cuerpo de los servicios de atención al Público en el Foro Libertador. Allí podrá enterarse de porqué Julia Pérez se convirtió en Marina Baura, entre otras infidencias.

Rómulo Gallegos y su Doña Barbara

25 Agosto 2016

Jufany Toledo/ Fotos: Ronald Montaño/ Prensa IABN

Sin lugar a dudas, Rómulo Gallegos fue uno de los escritores más relevantes del pasado Siglo XX en Venezuela. En 1958 ganó el Premio Nacional de Literatura, ese mismo año fue electo por unanimidad como Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, y en 1960 estuvo nominado para el Premio Nobel de Literatura; pero sobre todo, fue un gran maestro que introdujo diversas reformas al sistema educativo en nuestro país, del cual fue electo presidente en diciembre de 1947. Lo demás es historia.

Sus primeros escritos se remontan a 1909, con obras de teatro, relatos y cuentos. En 1920 publica su primera novela “El último Solar”, que sería reeditada diez años después con el título de “Reinaldo Solar”, a la que siguieron “La Trepadora” (1925); “Doña Barbara” (1929), “Cantaclaro” (1934), “Canaima” (1935), “Pobre negro” (1937) y “Sobre la misma tierra” (1943); diez años después de su muerte, en 1973, se publicó “Tierra bajo los pies”, que comenzó a escribir en 1952.

El prestigio que como novelista obtuvo don Rómulo Gallegos le sigue acompañando hasta hoy; ya que sus novelas se continúan reeditando y publicando, muchas de ellas son de lectura obligatoria en los colegios y liceos de Venezuela. En este mes, los venezolanos celebramos su nacimiento, el 2 de agosto de 1884, y la publicación de una de sus más importantes obras, “Doña Barbara”, por la editorial española Araluce el 12 de agosto de 1929. Sin embargo, en la división de Libros Raros y Manuscritos del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, existe un ejemplar anterior, publicado el 15 de febrero de 1929, editado por la misma casa, del que nadie hace mención.

Su inicio nos transporta de inmediato a las llanuras de Apure: “Un bongo remonta el Arauca bordeando las barrancas de la margen derecha”; pero su final difiere de todas las demás ediciones que durante años se han venido publicando, y dice así: “¡Tierra ancha y tendida, toda horizontes, como la esperanza, toda caminos como la voluntad!”, esta edición también adolece de un glosario de términos, que inferimos fue reclamado de inmediato por los lectores extranjeros, ante tantos venezolanismos y palabras propias del llano venezolano, que incluso podrían resultar desconocidas para un caraqueño común. Su final pasó a ser luego: “¡Llanura venezolana! Propicia para el esfuerzo, como lo fue para la hazaña, tierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera!…”

En este breve espacio, he querido referirme de manera especial a “Doña Barbara”, por su trascendencia y por cumplirse 87 años de su publicación, quiero invitarlos a releer esta novela que no ha perdido la vigencia de su mensaje. Es una de las primeras novelas venezolanas que trascendió nuestras fronteras, con más de 40 ediciones ha sido traducida y publicada en español, inglés, francés, italiano, portugués, árabe, ruso, etc. En reconocimiento a quien tanto le dio a nuestro país, en 1965 se creó el prestigioso Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos y en 1975 se fundó el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos, CELARG, y varias avenidas y municipios del país llevan su nombre.

La aventura de leer

18 Agosto 2016

Texto: Jufany Toledo/ Fotos: Ronald Montaño/ Prensa IABN

Importantes estudios e investigaciones interdisciplinarias evidencian que, la formación de un lector sólo será posible si éste tiene la oportunidad de convivir en una cultura escrita, participar en prácticas sociales de lectura, y acceder a una diversidad de materiales escritos que puedan satisfacer sus intereses y necesidades lectoras; es decir, tener la posibilidad de formar parte de experiencias de lectura, donde existan libros, promotores de lectura y diálogo entre la gente.

Esto es algo que se sabe muy bien en el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, Institución que tiene entre sus tareas la formación de lectores y la promoción del libro y de la lectura. De manera que, como el aprendizaje de la lectura, ocurre desde tempranas edades, en la medida en que las niñas y niños tengan la oportunidad de contar con un ambiente lector, en el que puedan interactuar con lectores, libros, y demás portadores de textos, la sala de lectura para niñas y niños “Mamá Rosa” y todas las bibliotecas públicas, han diseñado planes vacacionales donde el libro y la lectura son los protagonistas.

Con el nombre de “Aventura en vacaciones”, se iniciaron desde el primero de agosto una serie de actividades en la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, donde la verdadera aventura es leer; ya que la lectura es un aprendizaje social, que implica un complejo entramado de relaciones cognitivas e interdependientes con el entorno social, cultural, intelectual y afectivo del individuo. Y en ese sentido, los diversos talleres y actividades que en ellas se realizan, tienen como finalidad acercar, de manera directa o indirecta, a los niños a los libros y la lectura.

Si bien es cierto que la formación de un lector autónomo, crítico y participativo, es un trabajo cooperativo que requiere del concurso y la acción mancomunada de la familia, la escuela y las bibliotecas; es en estas últimas donde están los mediadores que pueden orientar a los nuevos lectores (y también a sus padres), en la selección de buenos textos, y especialmente en el disfrute y el goce estético que ofrecen los diversos géneros literarios; ya que si bien se puede aprender a leer -como de hecho se enseña- a partir de los libros de texto, es la lectura y la interacción con los géneros literarios, la que contribuye de manera decidida en la formación de un lector crítico.

Es la lectura literaria la que estimula la creatividad, permite conocer e imaginar realidades distintas y distantes, diversificar los puntos de vista con respecto al mundo circundante, obliga a reflexionar sobre conceptos e ideas abstractas, mejora nuestra producción escrita a partir del uso estilizado del lenguaje, enriquece nuestro vocabulario, y nos permite estrechar lazos con nuestra lengua y con la lengua de otros.

Génesis de la colección audiovisual del país

11 Agosto 2016

 Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo Prensa IABN

Considerando que es conveniente para el mejor conocimiento de nuestra tradición y para la más fiel documentación histórica, conservar de manera perdurable el recuerdo de expresiones de nuestras costumbres, de aspectos culturales, de acontecimientos memorables y de manifestaciones vitales de las personas que, en Venezuela, han actuado en forma destacada… Que la técnica moderna ofrece métodos eficaces, audiovisuales, de fácil interpretación, que proporcionan la oportunidad de dejar a las futuras generaciones esos documentos. Se decreta la creación del Archivo Audio-Visual de la Nación…”

La cita anterior no es otra que la génesis del Archivo Audiovisual de Venezuela, plasmada en el Decreto N° 1.071 y publicado en la Gaceta Oficial Número 27.217 del lunes 12 de agosto de 1963; y que para entonces dependía de la Dirección Nacional de Información. Años más tarde, a partir de la Ley y creación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, pasa a denominarse Archivo Audio-Visual de Venezuela y su dirección y administración quedaron a cargo del IABNySB, de acuerdo con el Decreto 2.719 publicado en la Gaceta Oficial Número 31.525 del lunes 10 de julio de 1978.

El Archivo Audiovisual de Venezuela, tendría como finalidad, entre otras, recuperar, organizar y conservar la memoria documental no bibliográfica del país. Todos los ministerios y organismos públicos, fueron instruidos para que colaboraran en la conformación de su acervo y patrimonio, haciéndole llegar de forma gratuita, las obras no bibliográficas de las cuales dispusieran.

Así fue, y junto con las obras que ingresan a través de la Ley de Depósito Legal; las donaciones oficiales y de particulares, sumadas a algunas compras realizadas por el Instituto, se fue enriqueciendo el patrimonio audiovisual del país. Desde entonces han transcurrido 53 años, y esta colección se ha convertido en la más grande en su género, siendo una de las joyas de la Biblioteca Nacional de Venezuela, por las extraordinarias colecciones que en ella se resguardan, tanto en su división de Sonido y Cine, como en la de Obras Planas; y que todas y todos los venezolanos deben conocer.

Fotografías documentales y artísticas de Venezuela, América Latina y El Caribe, desde finales del siglo XIX hasta principios del Siglo XX. Más de 8 mil imágenes que dan cuentan de la evolución de la región desde 1870 aproximadamente, forman parte de los patrimonios documentales de la humanidad, por decisión del Comité Memoria del Mundo de la UNESCO desde 1997. Partituras, mapas antiguos, planos, atlas y diversos formatos de diseño gráfico; así como 20 obras originales del maestro Alirio Palacios, que conforman la Colección “El nuevo rostro de Bolívar”, conviven con los registros sonoros y de la imagen del “Archivo de la Palabra”, el cine, la radio y la televisión.

En este 53° Aniversario, exaltamos y reconocemos el trabajo de sus referencistas. Un capital humano y profesional de gran valor, conocedores de estas colecciones y de la importancia que ellas revisten para preservar la memoria histórica de la nación.

Con – tacto con la lectura

4 Agosto 2016

Texto: Jufany Toledo

En julio del año 2009, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, inauguró el Servicio para Personas con Discapacidad Visual, SPDV, adscrito a su colección Bibliográfica y ubicado en el nivel AP-0 de la sede de los servicios de atención al público, con la intención de brindar capacitación en la tiflotecnológía (tecnología para ciegos) a personas que por su condición física estaban excluidas de este tipo de servicios y ahora pueden mantener un verdadero “con-tacto” con la lectura.

Un año más tarde, Adriana Rodríguez asumió la coordinación del servicio, y desde entonces no para de innovar y de impulsar las condiciones para que nuestro país se adhiera al Tratado de Marrakech, a fin de facilitar el acceso de obras publicadas a las personas ciegas o con algún tipo de discapacidad visual; así como también, acercarlos a la lectura literaria a través de la digitalización de libros, de impresiones en Braille, de jornadas de lectura Barille-tinta y de talleres de formación sobre el uso de las nuevas tecnologías.

En ese sentido, se han digitalizado más de 300 libros de diversas áreas del conocimiento, lo que se traduce en 55 mil páginas digitalizadas, de las cuales 45 mil se han impreso en Braille, para el disfrute de los 3 mil usuarios recurrentes que tiene el servicio a nivel nacional, tanto particulares como jurídicos, ya que también ofrecen consultas y asesorías vía Internet o telefónica sobre las actividades que allí ofrecen; tales como, talleres de formación a diferentes entes de la administración pública, a particulares y sus familiares, impresiones de libros en Braille, y jornadas de promoción de lectura en Braille y tinta, que se iniciaron en el año 2012 y esta semana llegaron a la edición N° 11 con la lectura de “El hijo de la panadera”, de la historiadora Inés Quintero, a objeto de continuar conmemorando a Francisco de Miranda.

Si bien este no es el único servicio para personas con discapacidad visual en el país, sus características le dan un aire de exclusividad; ya que su coordinadora Adriana Rodríguez, es licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela y una de las más aventajadas alumnas de la maestría en Literatura Latinoamericana de la Universidad Simón Bolívar, lo cual le permite recomendar autores, libros, y temas de lectura con absoluta propiedad, lo cual garantiza un mayor criterio al momento de seleccionar los libros que se van a digitalizar; pero además, desde su propia condición de ciega puede entender y atender de manera oportuna y efectiva a sus usuarios y usuarias.

Mientras que su compañero de equipo, Jhonny Chirinos, se ha apropiado del software de lector de pantalla Orca, y del manejo de las computadoras con lectores de pantalla, para el uso exclusivo de las personas ciegas y con baja visión, con lo cual imparte los talleres de formación. Con siete años de existencia, este servicio es garantía del cumplimiento de las políticas de igualdad e inclusión del gobierno revolucionario y bolivariano.

Cantorales del S. XVIII son restaurados en la Biblioteca Nacional

2 Agosto 2016

 Texto: Jufany Toledo / Foto: Archivo Prensa IABN

No se puede menos que sentir orgullo bibliotecario, cuando cada año al acercarse el mes de julio, los responsables de custodiar el Acta de la Independencia de Venezuela, solicitan los buenos oficios de la división de Conservación de la Biblioteca Nacional, a fin de que verifiquen su estado; ya que fueron ellos los responsables de restaurarla años atrás.

Es este mismo equipo de trabajo, que integra el Centro Nacional de Preservación Documental, CNP, el que durante el año 2012 fue llamado por el párroco de la Iglesia de San Francisco, de Caracas, a objeto de que verificaran el estado de cinco libros monumentales que, durante unas remodelaciones realizadas al referido templo, habían sido encontrados en unas catacumbas de dicha iglesia, una suerte de galerías subterráneas, que seguramente en alguna de las diversas remodelaciones que ha sufrido el templo a lo largo de su historia, que se inicia en 1575, quedaron tapadas y en el olvido.

Se trata de unos cantorales manuscritos con tintas ferrogálicas en negro y rojo, con sus respectivas partituras y misales escritos en latín; cuatro de ellos en pergamino y uno en papel, y que de acuerdo con el colofón del más raro de ellos, se terminó de escribir en octubre de 1792. La rareza de este libro radica en su gran formato, hasta el momento único en el país, con un peso cercano a los 40 kilos y 85,5 Cms de alto por 61,7 Cms de ancho y 12,5 Cms de espesor; cuya tripa se encuentra totalmente manuscrita con la grafía de la época sobre pergamino antiguo, cosidas y encuadernadas en madera forrada con piel, con unos adornos y bollones de bronce en la esquinas y al centro, que sirven de protección y aislante, y unas capitulares coloridas de gran belleza y luz, que invitaron a manos inescrupulosas a mutilar algunas de ellas, tal vez con motivos fútiles e innobles.

Los otros cuatro libros son un legajo de hojas cosidas; por lo que los investigadores del CNP elaborarán para ellos una encuadernación apropiada, con materiales acordes con la fecha de su creación, antes de que estos regresen a la Iglesia de San Francisco, Monumento Histórico Nacional desde abril de 1956; para que formen parte del Museo que se está creando en la misma, a partir de todos estos objetos antiguos que son patrimonio de las y los venezolanos.

El estado de los libros al momento de su hallazgo era deplorable, algunos sufrieron mutilaciones, a la mayoría les faltaban hojas, estaban llenos de tierra, hongos, y bacterias. De manera que, después de hacerles el respectivo diagnostico y bajo la premisa de que “la mejor restauración es la que no se hace”, los especialistas del CNP iniciaron el rescate de estas obras con el mayor respeto, evitando en lo posible la intervención de los originales. Lo primero fue una limpieza al seco, continuando luego con tratamientos más profundos y minuciosos, que en algunos casos requiere realizarse letra a letra para que las mismas no se borren ni despeguen.

Toda la metodología usada en la realización de este trabajo, así como las ideas que fueron surgiendo en el camino para humectar el pergamino y devolverle su tamaño original, fue mostrada paso a más de un centenar de visitantes, que con verdadero asombro observaron el trabajo que se realiza en el Centro Nacional de Preservación. Nuestro mayor reconocimiento a este equipo, orgullo de la Biblioteca Nacional y de Venezuela entera.

Foto leyenda: Cinco libros monumentales del SXVIII se restauran en la Biblioteca Nacional

Gracias Miranda!

21 Julio 2016

Texto: Jufany Toledo

Gracias Miranda! Es mucho lo que los venezolanos te debemos. No sólo fuiste el precursor de nuestra Independencia, tuviste la visión de crear la Gran Colombia, sentaste las bases de la emancipación para liberarnos del yugo español, ideaste nuestra bandera y dejaste en alto el nombre de nuestra patria, lo cual se evidencia en tu retrato expuesto en la Galería de los Personajes del Palacio de Versalles, elaborado por Georges Ruget, tu estatua en el Campo de Valmy en Francia y tu nombre escrito, junto al de los grandes generales que pelearon por la Revolución Francesa, en el Arco de Triunfo de París mandado a construir por Napoleón.

Sebastian Francisco de Miranda y Rodríguez, nació en Caracas el 28 de marzo de 1750, fue un personaje polifacético al que generalmente se le recuerda por sus extraordinarias dotes militares; y pocas veces se habla de su lado humano, del hombre altruista, filántropo, sensible, anti clerical, seductor, amante de la música, la pintura, el teatro, los libros, la lectura y las mujeres; aspectos poco conocidos de este héroe de nuestra Independencia, que también luchó por la Independencia de los Estados Unidos de Norte América y en la Revolución Francesa.

Viajero incansable, recorrió diversos países y ciudades que fueron descritas y calificadas en su diario, un legado que soñó con dejarle a Venezuela. Un sueño que no sólo se cumplio, sino que gracias al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, a través de la Biblioteca Nacional, el Archivo General de la Nación y el Centro Nacional de la Historia, sus archivos se encuentran digitalizados y a la disposición de todas y todos los venezolanos, con el nombre de Colombeia, Memoria del Mundo.

Este archivo integrado por manuscritos, impresos, mapas y planos empastados en 63 volúmenes y dividido en tres secciones 26 volúmenes de Viajes; 18 volúmenes de la Revolución Francesa y 19 volúmenes de Negociaciones, regresó a la patria gracias a las distintas gestiones realizadas en Londres por Caracciolo Parra Pérez, para recuperar los papeles de Miranda.

Francisco de Miranda, “el primer venezolano universal”, es recordado en la Biblioteca Nacional, con motivo de haberse conmemorado 200 años de su fallecimiento, el 14 de julio de 1816 en un calabozo de la prisión de las cuatro torres, Arsenal de La Carraca en San Fernando de Cádiz, España, a la edad de 66 años.

Con el nombre de “Miranda, vives con el sentimiento de la fuerza”; frase atribuida a Lavater, quien le solicitara un retrato, se exponen en la Sala Juan Germán Roscio de dicha Institución algunos retratos, postales, afiches, libros raros y manuscritos que le pertenecieron; todo ello en medio de una ambientación que pretende recrear su casa en Londres, de estilo georgiano, ubicada en 58 Grafton Way, y que -incluso después de su muerte- fuera refugio de los próceres de la Independencia latinoamericana.

Leyendas:
Miranda Vives con el Sentimiento de la Fuerza
Clásicos griegos pertenecientes a Miranda se encuentran en la BN

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