Lo hablado y lo escrito, formas binarias consolidadas en un eterno romance

1 noviembre, 2017

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2do día de dinámicas ponencias del VII Encuentro Enriquecimiento y Conservación de la Memoria Colectiva

Texto: José Chacón/ Fotografía: Ronald Montaño/ Prensa: BN

A través de un análisis de la novela Don Quijote de la Mancha, Sady Loaiza, director ejecutivo del Instituto Autónomo de Biblioteca Nacional y Servicios de Bibliotecas. Explicó la importancia de la oralidad, la literatura y el estrecho relacionamiento que tienen ambas para la conservación y nutrición de todos aquellos aspectos que forman parte de la memoria colectiva.

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La ponencia de Loaiza, realizada en la sala Amábilis Cordero de la BN, tuvo como nombre “Oralidad y literatura: un acercamiento mágico al origen de la palabra”, en el cual explicó que la expresión oral y la literatura escrita, elaborada y culta, nos muestran las dos formas de expresión que se alimentan recíprocamente, manteniendo la vitalidad de la vida humana, indicó Loaiza.

Con Don Quijote y Sancho Panza ejemplificó estos dos tipos de expresiones de la palabra. “En la concepción de Don Quijote se entrelazan dos formas clásicas de la palabra, la tradición oral y la escrita. La primera corresponde a un tipo de expresión que bien podría llamarse cultura popular o analfabeta según algunos teóricos, pues recoge las tradiciones pensamientos y saberes populares de la viva voz, está destacada por Sancho Panza, con su agudo sentido común y su repertorio de refranes y sentencias” instruyó Loaiza.

Por otra parte, mencionó que Don Quijote habla tras la cultura literaria, que como un gran lector demuestra el respeto a la palabra y lo sagrada que es para él. También resaltó el uso de los refranes, que al igual que Sancho Panza, usamos en el día a día en consecuencia de la memoria, es decir nuestra experiencia y saberes acumuladas por años.

La tradición oral se alimenta del relato del campo, de la aldea, la montaña, de los pueblos indígenas de toda la América nuestra, mientras la narrativa escrita surge con nuevas voces y formas expresivas del ámbito que viene desde las ciudades, sin embargo, también resaltó que la oralidad y la literatura no pueden vivir una sin la otra, por ende estarán entrelazadas por la eternidad beneficiando al desarrollo de la memoria e identidad del ser humano.

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Durante el evento, también participó el Lcdo. Rod Medina, quien mediante su ponencia titulada “Lectores, lecturas y otras diversidades. Algunos enfoques para leer la palabra y el mundo”, explicó el uso que se le dio originalmente a la literatura y la narración para dominar a los grupos sociales discriminados en las épocas anteriores, la evolución del alfabetismo y la necesidad del pensamiento crítico al leer cualquier tipo de texto.

Los licenciados Rogny Sotillo y Carlos Antonio Godoy, fueron quienes indicaron la importancia de la estrategia lúdica para la memoria colectiva mediante su presentación llamada “Las Cartas sobre la mesa”.

Maryuri Goicochea, directora de la red Metropolitana realizó una ponencia sobre “Voz y memoria de las Bibliotecas Públicas. Un ejercicio de sistematización”. El Lcdo Alfredo Oliva habló sobre “Crónicas de la memoria existente en la IV República” y la Lcda Janeth Paz finalizó el día con su ponencia sobre “La producción escrita en los procesos de aprendizajes”.

Estas ponencias, al ser parte del VII Encuentro Enriquecimiento y Conservación de la Memoria Colectiva, tuvieron como objetivo compartir desde distintas ópticas, técnicas para conocer, reforzar, analizar, estudiar y conservar todos aquellos aspectos de nuestra historia que forman parte de la memoria colectiva y por supuesto de la identidad venezolana.

La invitación es a participar del último día de este encuentro el 2 de noviembre, a las 9 de la mañana, en la sala Amábilis Cordero que se encuentra en la Biblioteca Nacional de Venezuela.