Fernando Paz Castillo, un digno representante de la generación del 18

11 abril, 2018

                     Fernando Paz Castillo1 Fernando Paz Castillo4

A 125 años de su nacimiento, la Biblioteca Nacional recuerda al co-fundador de la Revista Cultura y del Círculo de Bellas Artes, con el cual se inicia la poesía de Vanguardia en Venezuela

             “Nadie podrá decirme lo que he sido                                                                                                           ni cómo he pasado entre los hombres” FPC


Texto: Jufany Toledo / Fotos: Ronald Montaño / Prensa IABNSB

Durante las primeras décadas del pasado Siglo XX, fueron diversos los episodios que conmovieron al mundo, tales como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa y en lo interno, el general Juan Vicente Gómez se auto proclama presidente de Venezuela, iniciando así un largo período dictatorial que finalizó con su muerte. Estos tiempos de dolor y oscurantismo, propiciaron también el surgimiento de una élite intelectual de poetas, que con el pasar de los años fue denominada como la Generación del 18, quienes marcaron el inicio de la literatura venezolana.

Esta generación de brillantes y talentosos poetas, contó con figuras como José Antonio Ramos Sucre, Enrique Planchart Loynaz, Andrés Eloy Blanco, Héctor Cuenca, Pío Tamayo, Luís Barrios Cruz, Jacinto Fombona Pachano, Lucila Palacios, Manuel Felipe Rugeles, Antonio Arraiz, Alberto Arvelo Torrealba, Miguel Otero Silva, Pablo Rojas Guardia, Ana Enriqueta Terán y Fernando Paz Castillo Aristiguieta, al cual voy a referirme de manera especial en esta ocasión, por cumplirse 125 años de su nacimiento.

Fernando Paz Castillo Aristiguieta, descendiente de una familia de dilatada historia en Venezuela, nació en Caracas el 11 de abril de 1893; y a pesar de los tiempos convulsos en los que vino al mundo, durante una entrevista el poeta describió su infancia de manera placentera: “Puede decirse que toda mi infancia transcurre en un paisaje apacible, de cielos azules y dilatadas siembras de caña. Desde muy niño fui inclinado a la contemplación de la naturaleza, al encanto misterioso de los caminos y a una admiración que no era otra cosa que el despertar de una vocación poética…”

Sus padres, el general Ignacio Paz Castillo y su madre Luisa Aristiguieta, residían en una casona de Antímano, desde la cual se podía admirar el monte Ávila, cultivaron en él el amor por la naturaleza y el gusto por la lectura. Su padre le enseñó a recitar, cuando ni siquiera había aprendido a leer, y en la pequeña biblioteca familiar, poco a poco se fue encontrando con los grandes autores hispanoamericanos y los clásicos españoles, manteniendo como libro de cabecera “El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”, que leyó y releyó más de una vez.

Su primaria y secundaria la cursó en el colegio de los padres franceses, considerado para entonces el mejor de Caracas, donde a través del acceso a la biblioteca escolar, no sólo aprendió el francés sino que bebió del néctar de los autores románticos, que ejercieron gran influencia en los jóvenes poetas de 1918. En 1910 inició estudios de Derecho en la Universidad Central de Venezuela, que dos años más tarde fue cerrada por el gobierno de manera indefinida, ocasión aprovechada por Paz Castillo para abandonar esos estudios, y emprender la búsqueda de su verdadera vocación.

                  Fernando Paz Castillo7    Fernando Paz Castillo

Fue así como en 1912 fue co-fundador de la Revista Venezolana de Cultura y se integra al Círculo de Bellas Artes, una asociación libre de pintores y escritores de diferentes edades, fundada el 3 de septiembre de 1912, por personas con espíritu innovador, que deploraban la educación formal y anacrónica que se impartía en la época. Jóvenes que prefirieron salir al aire libre, a mirar el paisaje, disfrutar la luz del sol y dejar atrás la iluminación artificial de las aulas de clase. Este grupo de propósito renovador, fue la primera expresión de la vanguardia en Venezuela.

A fin de atender una propuesta de trabajo, se trasladó a Los Teques en 1914, donde permaneció hasta 1918, cuando víctima de la fiebre tifoidea y una fuerte depresión, decide regresar a Caracas; sin embargo, siempre se mantuvo en contacto con sus grandes amigos escritores y poetas, quienes le visitaban en Los Teques, y por esos tiempos ya había producido sus primeros poemas, que en medio de una profunda depresión quiso incluirlos en un poemario que iba a titularse “Canciones de un convaleciente”, que por fortuna nunca llegó a la imprenta, ya que no representaban su verdadera esencia.

               Fernando Paz Castillo6       Fernando Paz Castillo2

Algunos de esos poemas fueron rescatados e incluidos en su primer libro “La voz de los cuatro vientos”, publicado en 1931 cuando el poeta contaba con 38 años de edad, otros fueron difundidos en diarios y revistas. Su tardanza en publicar, revela el nivel de exigencia y auto-crítica de Paz Castillo, quien aseguró en una ocasión: “Nuestra época fue exigente en materia de corrección. Teníamos un concepto estricto de la forma poética, de la unidad perfecta de la obra de arte. Y nunca descuidamos esa recia disciplina que nos habíamos impuesto…”

Su oficio de escritor estuvo siempre compartido con diversos trabajos como docente y cargos administrativos en entidades del Estado. Al morir el dictador Juan Vicente Gómez, obtuvo su primer nombramiento como diplomático en enero de 1936 Cónsul General en Barcelona España, y un mes después, se casó con Nicomedes Monsalve Casado, a la que cariñosamente llamaba “Nico”, y le dedicaría la mayoría de sus textos. De dicha unión nacieron sus hijos Fernando Abel y María África Inés.

Su carrera diplomática lo llevó después a Francia, donde nació su primer hijo; Argentina, Brasil, Inglaterra, México, Bélgica donde nace su segunda hija, Italia, Ecuador, Canadá, y nuevamente Ecuador donde permaneció los últimos 5 años de su carrera diplomática. El 15 de marzo de 1959 renunció a su cargo de embajador y regresó a Caracas, donde se residenció definitivamente luego de trabajar por 23 años en el servicio exterior. Durante esos años siempre estuvo escribiendo, mantuvo una fructífera producción poética, en la cual se reflejan los distintos momentos que le tocó vivir.

El 28 de octubre de 1965 ingresó como Individuo de número de la Academia Venezolana de la Lengua y en 1967 recibió el Premio Nacional de Literatura, por casi la totalidad de su obra. Poesía: La voz de los cuatro vientos (1931), Signo (1937), Entre sombras y luces (1945), Voces Perdidas (1966), El otro lado del tiempo (1971), Pautas (1973), Poesías escogidas 1920-1974 (1974), Persistencias (1975) y Encuentros (1980). Ensayos: Reflexiones de atardecer (tres volúmenes. 1964), De la época modernista, 1892-1910 (1968) y Entre pintores y escritores (1970).

El poeta, crítico literario, diplomático y docente Fernando Paz Castillo Aristigueta, falleció en su Caracas natal el 30 de julio de 1981; pero su obra lo convierte en un inmortal de las letras venezolanas, a las cuales dejó un extraordinario legado. El Catálogo Público en línea de la Biblioteca Nacional, Sisbiv, arroja 72 entradas con su nombre, donde además de su propia bibliografía se encuentran diversos libros a los cuales prologó, compilaciones de poemas, discursos y grabaciones de sus poemas con música de Juan Bautista Plaza y otros virtuosos de la música.

Entre los textos que se encuentran en la colección Bibliográfica General de la Biblioteca Nacional, podemos mencionar:

Poesías Escogidas, 1920-1974”, en una edición realizada por Seguros Horizonte en 1974, con diseño gráfico e ilustraciones del pintor Mateo Manaure. Una breve selección de poemas publicados en una plaquette diagramada por John Lange, editada por Editorial Arte, “en homenaje al gran poeta amigo Fernando Paz Castillo, quien cumple hoy 80 años”, que vio luz el 11 de abril de 1973, cuya portada es una serigrafía, y posee una introducción a cargo de Alfredo Armas Alfonzo.

Encuentros” editado por la editorial Equinoccio de la Universidad Simón Bolívar, con el prólogo “Por haber encontrado los encuentros de Fernando Paz Castillo” de Efraín Subero, quien para entonces era el director de Extensión Universitaria de la USB, publicado con motivo del los 87 años de FPC el 11 de abril de 1980. “Poesía”, libro que recoge en estricto orden cronológico, toda la obra poética de este autor, editado por la Fundación Biblioteca Ayacucho, con una selección, cronología y prólogo a cargo de Oscar Sambrano Urdaneta, quien para entonces era el presidente encargado de la fundación.

Antología Poética” de Fernando Paz Castillo, reimpreso por Monte Ávila Editores en 1985, con prólogo de Eugenio Montejo e introducción poética de Enrique Planchart, este volumen reúne poemas de “La voz de los cuatro vientos”; “Signo”; “Entre sombras y luces”; “Voces Perdidas”; El otro lado del tiempo”; “Pautas”; “Persistencias” y finaliza con un poema inédito titulado “Reconocimiento”, a través del cual le ofrece un homenaje a sus mejores compañeros de la juventud: Cervantes, Shakerpeare, Ruben Darío y de manera muy especial al libro Don quijote.

Fernando Paz Castillo4   Fernando Paz Castillo1   Fernando Paz Castillo3

CompartirShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page