Regina Michell: La pluma de Martí siempre recogió oportunamente la historia

29 Enero, 2019

                    

La poetisa cubana Regina Michell y el geógrafo venezolano Wolfgang Vincent protagonizaron el conversatorio y recital en honor a José Martí

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Ronald Montaño / Prensa IABNSB

El análisis realizado por José Martí al libro “Manual del veguero venezolano” de Lino López Méndez, fue la excusa perfecta para continuar la Jornada Martiana que se viene realizando desde el pasado viernes 18 de enero, a objeto de conmemorar el 166 aniversario del natalicio del prócer de la Revolución Cubana y los 138 años de su llegada a Caracas.

La actividad se llevó a cabo este martes 29 de enero en la Casa de Nuestra América José Martí (CNAJM), en donde los asiduos seguidores de las ideas de Martí y de Simón Bolívar, se dieron cita una vez más para compartir prosa y poesía en homenaje a este gran hombre de las letras hispanoamericanas.

El geógrafo y director adjunto de la CNAJM, Wolfgang Vincent, dio la bienvenida a los asistentes en nombre del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB), haciendo una apretada síntesis de las diversas actividades que en apenas seis meses realizó José Martí en Caracas, y los frutos que después de su partida continuó dando esa visita, los cuales pueden apreciarse en las Obras Generales de Martí.

Uno de ellos fue su artículo escrito en Nueva York en enero de 1884: “Libro nuevo Manual del veguero venezolano del señor Lino López Méndez”, que habla sobre el cultivo del tabaco según los mejores métodos empleados en Cuba y adaptados a la práctica en Venezuela, el cual fue publicado en la Imprenta a Vapor de la Opinión Nacional, como una ofrenda al Libertador Simón Bolívar en el primer centenario de su natalicio, el 24 de julio de 1883.

La disertación de Vincent estuvo acompañada por la lectura de algunos párrafos del texto de Martí. “No agrada el libro solamente porque con habla tersa y sabrosa, tan culta que parece de letrado, y tan clara que no habrá labriego que no la entienda, narra todos los trances, riesgos, necesidades y enseñanzas del cultivo de esta planta rica”, (el tabaco).

                   

El libro es una guía muy sencilla para los cultivadores de tabaco, escrito por una persona que aplicó las reglas de dicho cultivo a su propia práctica, y tuvo la gran generosidad de compartirlas; pero en la prosa de Martí, el texto que puede consultarse en la colección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional, se convierte en una obra maestra.

Extractar el libro, fuera imposible, porque todo él es extracto. No habla como empinado catedrático, más atento a que le admiren que a que le entiendan, sino como padre de familia, que da lecciones a sus hijos campesinos. La perfección absoluta de su pequeño libro le viene visiblemente de su íntimo y acabado conocimiento del asunto. Podrá no ser don Lino López hombre de letras; pero por el completo ajuste de su estilo y su asunto, ha hecho de su folleto de 64 páginas una obra literaria”.

Al respecto, la poeta cubana-venezolana, Regina Michell expresó su orgullo por cada una de las letras escritas por Martí, exaltó la amplitud, la diversidad de su tipología textual, el sentido de la oportunidad para escribir y opinar sobre distintos aspectos y exclamó: “La pluma de Martí siempre recogió oportunamente la historia”.

Acto seguido, la poeta leyó una serie de poemas de su autoría, a través de los cuales enfatizó en el histórico rol de la mujer, en la aguerrida estampa femenina en las luchas de clase y políticas de todos los tiempos. Michell fue entrelazando su propia historia de vida y sus anécdotas familiares, con la historia de Cuba, de Venezuela, de Haití y de tantos otros pueblos que han luchado en contra del imperialismo opresor.

Sus emotivos relatos devinieron en un fraterno e interesante conversatorio en el que Víctor Chirinos, presidente de la fundación Ché Guevara expresó: “La poesía nos impulsa a tener cada vez más fuerzas”; mientras que Regina, parafraseando el célebre discurso de Martí en el Club de Comercio de Caracas (21 de marzo de 1881), finalizó diciendo: “Estamos escribiendo la estrofa que le faltaba a 1810”.

                                                            

 

 

 

 

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