50 Años de la partida de Benito Quiroz se conmemoraron en la Biblioteca Nacional

18 mayo, 2017

Documental de Jhon Petrizzelli sobre el Rey del Galerón se proyectó en el Archivo Audiovisual de Venezuela

Texto: Jufany Toledo

A objeto de conmemorar los 50 años del lamentable fallecimiento de Benito Quiroz, ocurrido el 17 de mayo de 1967 en un accidente de transito, en el sector San Agustín de La Pica, Maturín, estado Monagas, el Archivo Audiovisual de Venezuela, AAV, del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, proyectó el documental “El Rey del Galerón” de Jhon Petrizzelli”; el cual forma parte de la colección de Sonido y Cine de esta Institución.

La actividad se llevó a cabo en la sala de Proyecciones del Archivo Audiovisual de Venezuela, ubicado en el nivel AP-3 del cuerpo de los servicios de atención al público; en la cual se dieron cita, quienes quisieron recordar una vez más a este talentoso músico y compositor, que popularizó el galerón en todo el país.

Ignacio Barreto, director del AAV fue el encargado de presentar el documental realizado por el Centro Nacional de Cinematografía, señalando que este cineasta venezolano ha tenido como tema constante lo afirmativo venezolano, y a través de sus producciones nos ha acercado a varios cultores nacionales, como en esta ocasión a Benito Quiroz (o Quiros), quien nació en Barquisimeto, estado Lara; y desde temprana edad inició de forma autodidacta su carrera de cantante.

El documental se estrenó el 28 de septiembre de 2008, en las salas de la Cinemateca Nacional; su rodaje duró dos semanas y se desarrolla entre los estados Lara, Anzoátegui y Monagas; la mayor parte de él transcurre en automóviles de la época; ya que Quiroz era un gran aficionado a los autos y a la mecánica, llegó a tener hasta cuatro vehículos que él mismo re-ensamblaba, y mantenía en perfectas condiciones para movilizarse por cada rincón de Venezuela a llevar su música, acompañado de su guitarra.

Los carros eran su musa y su mejor expresión de libertad, se convirtieron en tema recurrente en varias de sus composiciones, como “La inspiración del chofer” y “Mis dos amores”, entre otras. La mayoría de sus letras son jocosas y también le puso música a poemas de nuestro grandes poetas, como: “La alegría perdida” de Andrés Eloy Blanco; “Rosalinda” y “Galerón con una negra” de Aquiles Nazoa; “Cardenalito” de Ernesto Luís Rodríguez; “Colmena” de Augusto Braca; y “El gallo zambo” de Miguel Otero Silva, entre otros.

Existe muy poca información sobre este insigne representante de la música venezolana de la región oriental, que lo adoptó como hijo desde que cumplió su sueño de conocer el mar y se fue a Margarita, donde quedó prendado de la Virgen del Valle y a partir de allí se convirtió en el anunciante de sus festividades, y él mismo se presentaba siempre en nombre de la Virgen del Valle, a quien también le dedicó varios temas, como: “Patrona de Margarita”, “A la Virgen del Valle” y “Diosa Neospartana”.

Su vida artística floreció de manera especial en el oriente del país; ya que para entonces el centro era muy elitesco, era la época de las grandes orquestas y él sólo se hacía acompañar de su vieja guitarra, y con ella realizaba programas en vivo a través de la radio, que fue su otra pasión. “Le gustaba el sabor a pueblo y no engranó en esa elite, -de las décadas de 1950 -60- fue un bohemio que cantó especialmente para los amigos, los orientales lo aceptaron como propio y allí tuvo un público leal…”, testimonian en el documental quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

Sin embargo, Benito siempre soñó en cantar con orquesta y como un homenaje póstumo, sus amigos produjeron un par de discos con orquesta. Vivió en Margarita, Carupano y Puerto La Cruz; pero sus últimos años los vivió en el estado Monagas, lugar donde finalmente decidió radicarse y allí reposan sus restos mortales. La fuerza de su voz y la maestría con la que vocalizaba los galerones, fueron la mejor excusa para darlo a conocer como “El Rey del Galerón”.