Juan Bautista Plaza: Un entrañable amigo de la Biblioteca Nacional

5 Octubre, 2018

                             Plaza 3 Con su padre       Plaza 2          

A 120 años de su nacimiento, su obra fue liberada a través de la Biblioteca Digital de Venezuela “César Rengifo”, para el disfrute de propios y extraños

“La vida no vale más que en cuanto el amor y sus sacrificios inherentes,

la fecundan y la ennoblecen”  J.B. Plaza

Texto: Jufany Toledo / Foto: Adianez Gutiérrez / Prensa IABNSB

La cercanía de Juan Bautista Plaza con la Biblioteca Nacional se inició incluso antes de nacer; ya que este prestigioso músico y compositor venezolano, era vecino de la parroquia Altagracia, donde nació el 19 de julio de 1898, y fue presentado ante las autoridades civiles del departamento Libertador del distrito Federal, en cuyos libros quedó registrado con el nombre de Juan Bautista Rufina Jesús del Monte y Nuestra Señora de Santa Ana, de acuerdo con la “Vida y obra del maestro Juan Bautista Plaza” de Felipe Sangiorgi.

Juan Bautista fue el primogénito del matrimonio Plaza-Alfonzo. Su padre, Juan Bautista Plaza Larrazabal era un gran aficionado a la música y tocaba varios instrumentos. Su madre, Teresa Alfonzo Rivas tocaba el piano, algo común en las damas caraqueñas de la época; además, en su familia hubo destacados músicos, por lo que el lenguaje musical estuvo siempre presente en la vida del pequeño Juan Bautista; ya que su casa, ubicada justo donde actualmente se encuentra el Foro Libertador, solía ser sede de recitales y tertulias musicales.

Sin embargo, lejos estaba la familia Plaza-Alfonso, de imaginar que el pequeño Juan se convertiría en uno de los más connotados compositores de Venezuela, quien sembraría las raíces del movimiento musical, del pasado Siglo XX; y es que, aún cuando se inició en la formación musical desde temprana edad, antes de dedicarle su vida a la música, realizó estudios de astronomía, derecho y medicina; pero afortunadamente se inclinó por la música, y a ella dedicó gran parte de su vida.

En 1915 inició sus estudios formales de música, a cargo del profesor Jesús María Suárez, cuando aún se encontraba estudiando el bachillerato en el Colegio Francés, en donde además, estaba encargado de la instrucción musical de los estudiantes de dicho colegio, la cual continuó después de haber egresado del mismo, en julio de 1916, y habiéndose matriculado en la Facultad de Derecho de la Universidad Central de Venezuela.

En esos años, comenzó a dedicarle un mayor tiempo a la música, conformó un grupo musical y comenzó a escribir sobre temas relacionados con ella; hasta que en 1920 obtuvo una beca de la Catedral de Caracas, para cursar estudios en la Pontificia Escuela Superior de Música Sagrada, en Roma, Italia. Lo cual retribuyó, cuando tres años más tarde, al regresar a Venezuela, se convirtió en el organista de la Catedral.

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A partir de entonces, dedicó su vida a la investigación, la composición y la docencia musical. Con apenas 26 años, comenzó a construir el extraordinario legado que le dejó a Venezuela y al mundo entero. Importantes responsabilidades asumió Juan Bautista Plaza, como las cátedras de Armonía, Historia de la Música, y Estética de la Música, en la Escuela de Música y Declamación, las dos últimas fundadas por él; allí también restauró y clasificó los manuscritos de música colonial venezolana, a partir de lo cual publicó las 12 partituras de compositores coloniales venezolanos, de las cuales hacemos mención más adelante. Fue fundador y director por muchos años de la Escuela Preparatoria de Música, que en la actualidad lleva el nombre de Juan Manuel Olivares.

Más de 40 años dedicó Plaza a la docencia musical, siempre innovando e introduciendo mejoras y nuevas metodologías, tiempo que compartió con la composición, la crítica musical, y la participación en distintos medios de comunicación social, a través de los cuales divulgaba temas inherentes a la música, siempre con una finalidad didáctica y formativa, al igual que sus charlas y conferencias, en las que dejaba en alto su gran sentimiento nacionalista.

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El catálogo musical de Juan Bautista Plaza está integrado por más de 300 títulos; por ello se le considera uno de los más prolíficos compositores del Siglo XX, dueño de un estilo musical estilizado y armónico, que quedó plasmado en más de 100 obras sacras, en sus poemas sinfónicos, sus misas, sus canciones venezolanas, sus obras para canto y piano, sus obras para coro, y sus piezas de cámara, entre muchas otras extraordinarias composiciones y arreglos.

Otra etapa de Juan Bautista Plaza, que queremos destacar de manera especial; y que muy probablemente contribuyó de manera decidida en su formación y creación, fue su acercamiento y entrañable amistad con la Biblioteca Nacional, que de acuerdo con exhaustivas investigaciones realizadas por el musicólogo Ignacio Barreto, datan de 1939, “cuando el poeta Enrique Planchart, para entonces, director de la Biblioteca Nacional, lo invita a realizar el inventario del recién adquirido fondo, contentivo de la biblioteca particular del insigne compositor del Siglo XIX, José Ángel Montero, tarea similar a la que ya Plaza había realizado con el fondo de manuscritos musicales del período colonial, hallado por el profesor Ascanio Negretti, en los sótanos de la Escuela de Música José Ángel Lamas”.

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Para realizar dicho trabajo, Plaza contó con la ayuda de su asistente y alumno, Antonio Estevez. “Durante el proceso de inventario, entre los papeles de Montero encontraron el manuscrito más antiguo que se preserva de la canción nacional Gloria al Bravo Pueblo, y es a partir de ese documento, resguardado en la Biblioteca Nacional, que en 1947 Plaza elabora la versión oficial -y actual- de nuestro Himno Nacional”, relata Barreto, agregando un sinfín de anécdotas relacionadas con las investigaciones, inventario, hallazgos y actividades realizadas por Juan Bautista Plaza en la Biblioteca Nacional.

Como por ejemplo, que aprovecharía la visita a Venezuela del reconocido investigador y musicólogo uruguayo Francisco Curt Lange, en 1939, para proponerle la edición de las obras más emblemáticas del período colonial, que formaban parte del fondo de la Lamas y algunas de las resguardadas en la Biblioteca Nacional, como el Popule meus de Lamas y el Pésame a la Virgen de Pedro Nolasco Colón. Fueron doce cuadernos titulados Archivo de Música Colonial Venezolana, cuya edición vio luz en Montevideo, en el año 1943.

Sus conciertos, charlas y conferencias memorables, formaban entonces parte de la cotidiana oferta bibliotecaria, en especial los dedicados a la música colonial venezolana, una línea de investigación que mantuvo a lo largo de su vida; mientras estrechaba su amistad con el poeta Enrique Planchart, a quien después de su muerte, en 1953, le escribirá  una de sus obras más hermosas, la Elegía para orquesta de cuerdas y tres timbales. Igual cabe destacar, que otra de las piezas emblemáticas de Plaza, compuesta en 1932, “Siete canciones venezolanas”, fue inspirada por la poesía de Luis Barrios Cruz, quien también ejerció la dirección de la Biblioteca Nacional, entre 1963 y 1968.

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Años más tarde, y dado el vínculo establecido entre Lange, Plaza y nuestro país, el musicólogo uruguayo le vendió su biblioteca privada a la Biblioteca Nacional, considerada la biblioteca especializada en música más importante de América Latina y una de las más completas del mundo, la cual acompañó con varios proyectos de investigación. Fue también el propio Lange, quien propuso el nombre de Juan Bautista Plaza para el hermoso auditorio de la Biblioteca Nacional, inaugurado en 1995, en su sede del Complejo Cultural Foro Libertador.

De esta manera, la esencia del gran maestro se mantiene viva en este país al que tanto le dio. Al cumplirse 100 años de su nacimiento en 1998, la Fundación que lleva su nombre, creada por su viuda Nolita Pietersz Rincón, donó toda su obra manuscrita al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde la misma fue organizada y catalogada por expertos musicólogos. Hoy, 120 años después, y gracias a uno de sus nietos, el escritor e investigador Arturo Gutiérrez Plaza, sus obras fueron  liberadas, y pueden ser consultadas desde cualquier lugar, a través de la Biblioteca Digital de Venezuela César Rengifo.


Fuentes:

Entrevista realizada al musicólogo Ignacio Barreto, director del Archivo Audiovisual de Venezuela y director general (e) del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas.

Sangiorgi, Felipe. (2002) Vida y Obra del Maestro Juan Bautista Plaza. Fundación Juan Bautista Plaza.

 

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