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Infórmese diariamente sobre nuestro acontecer bibliotecario. Noticias sobre las actividades que se realizan dentro y fuera de la Biblioteca Nacional.

En honor al Correo del Orinoco el 27 de junio se celebra el día nacional del periodista

27 junio, 2017

Niñas y niños bailaron a San Juan en la sala Mamá Rosa

26 junio, 2017

Niños visitantes al TSJ leyeron la Constitución Ilustrada

26 junio, 2017

Ensayo sobre el duelo ¡No queda sino batirnos! Un completo estudio sobre las formas y maneras de cobrar ofensas

26 junio, 2017

¡Si San Juan lo tiene, San Juan te lo da !

23 junio, 2017

Ministra de Cultura Alejandrina Reyes visitó Biblioteca Nacional

23 junio, 2017

Lobos vegetarianos y princesas malvadas: otra mirada al cuento de hadas

23 junio, 2017

Biblioteca Nacional presente en la Feria del Libro del TSJ en honor a Juan Germán Roscio

22 junio, 2017

Biblioteca y su Gente

Volvamos a Carabobo

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón

Este sábado 24 de junio se conmemora el 196° aniversario de la Batalla de Carabobo, la mejor planificada y conducida de la guerra de Independencia hasta 1821; en la cual, El Libertador Simón Bolívar evidenció sus grandes dotes de estratega, al decidir que la batalla se diera en ese terreno, donde lo esperaba el ejército de La Torre, debido a que él lo conocía perfectamente; ya que el 28 de mayo de 1814 en ese mismo lugar, se había enfrentado al ejercito de Cajigal, pero en dirección exactamente contraria a la de 1821. Bolívar conocía los puntos críticos y las vías de aproximación a la sabana, y eso le permitió vencer al invasor español que defendía la causa del Rey.

A pesar de que las acciones de armas en territorio venezolano continuaron hasta 1823, y algunos realistas se rindieron en fechas tan tardías como 1832, Carabobo es el símbolo militar de la Independencia de Venezuela, por haberse logrado en dicho campo, tanto la destrucción del ejército expedicionario en costa firme, como la ocupación efectiva de la capital de la antigua Capitanía General, de conformidad con el arte de guerra de la época. Hoy se hace imperioso “volver a Carabobo”, para defender nuestra soberanía y el derecho a ser un país libre de toda injerencia extranjera; pero además es importante volver a Carabobo desde su estudio y análisis. Por ejemplo, quienes pensaban que ya se había dicho todo sobre la Batalla de Carabobo de 1821, se sorprenderán al conocer los hallazgos que al respecto nos ofrece el libro De Carabobo al cerro de La Mona, un nuevo enfoque de la Batalla de Carabobo de 1821, del doctor Gonzalo Pulido Ramírez, quien no sólo hizo uso de las fuentes documentales primarias, existentes en Venezuela, Colombia y España, sino que en varias oportunidades se trasladó al Campo de Carabobo, para comprobar que aún no se ha dicho la última palabra sobre la batalla que selló nuestra Independencia.

Ese texto, resultado de una acuciosa y metódica investigación, describe y analiza el hecho de armas conocido como Batalla de Carabobo, modificando los niveles de análisis historiográfico-militares existentes. Incluye una revisión documental exhaustiva de las unidades y personas participantes, que permite realizar un análisis militar de la Batalla, que en realidad se libró en una elevación aledaña al borde oeste de la sabana de Carabobo, conocida como Cerro de La Mona. Pulido Ramírez analiza el uso del terreno, la visión de los testigos, el desarrollo de las acciones tácticas de la época, entre otros aspectos, que ofrecen como resultado una visión radicalmente distinta a lo planteado hasta el presente.

A decir de este autor, la Batalla de Carabobo es poco comprendida, y la abundante bibliografía que se produjo entre 1838 y 1971 resulta limitada y dirigida a las instituciones castrenses; en tal sentido, esta nueva investigación viene a complementar los libros que sobre el tema se resguardan en la Colección Bibliográfica General del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas: Los héroes de Carabobo por Héctor Bencomo Barrios; Carabobo, un punto itinerario de Jacinto Pérez Arcay; La Batalla de Carabobo, 24 de junio de 1821 del Hno. Nectario María y Esa espiga sembrada en Carabobo, de César Rengifo, pieza teatral en un acto, editada por la Fundación para la Cultura y las Artes de la Alcaldía de Caracas, entre muchos otros textos, prensa y manuscritos que en la Biblioteca Nacional se resguardan.

“Constituyente: Poderes creadores del pueblo”

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón / Prensa IABNSB

Parafraseando y haciendo suyo el Credo de Aquiles Nazoa, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, institución encargada de preservar la memoria nacional, está avocado al montaje de una exposición documental: audiovisual y bibliohemerográfica, denominada “Constituyente: Poderes creadores del pueblo”, con la fe puesta en que el pueblo creador se apropie de este proceso, y participe activamente en su construcción. Esta muestra se realiza en el marco de la convocatoria a una nueva Asamblea Nacional Constituyente; y a partir de las valiosas colecciones que existen sobre el tema en la Biblioteca Nacional.

La exposición tiene un carácter eminentemente didáctico, cuyo propósito es el de ilustrar a todas y todos cuantos la visiten, sobre la historia de las Constituyentes y Constituciones en nuestro país, realizando un recorrido histórico, político y económico, desde la Cuarta República y el llamado “Pacto de Punto Fijo”, hasta el presente; pasando por la refundación de la República, la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela; y las motivaciones del presidente Maduro para convocar a una nueva Asamblea Nacional Constituyente, concentradas en 9 puntos de vital importancia nacional, a saber: Ganar la paz; nuevo sistema económico post petrolero; constitucionalizar las misiones; potenciar el sistema de justicia; impulsar nuevas formas de participación; defensa de la soberanía; identidad cultural; garantía de futuro para la juventud y supervivencia de la vida en el planeta.

En este recorrido se presentarán cinco hitos que influyeron decididamente en el acontecer actual. Ellos son: Situación económica, política y social de la IV República (1958/1998); el proceso constituyente de 1999; la fundación de la V República; el llamado a la Asamblea Nacional Constituyente de 2017; y la explicación didáctica acerca de lo que es una constituyente y las constituyentes de ayer y de hoy. En tal sentido, se destacarán los movimientos insurgentes, las masacres de Yumare y Cantaura, el “Viernes Negro”, la crisis bancaria, el Caracazo, el 4F y su “Por ahora”, la prisión de los comandantes bolivarianos en la Cárcel de Yare, el juramento del Presidente Hugo Chávez sobre “la moribunda” Constitución de 1961, durante su toma de posesión en el extinto Congreso Nacional; el proceso constituyente de 1999, el llamado a referendo, la construcción de una nueva constitución y la fundación de la V República.

Igualmente se destaca el Chávez legislador, quien desde el mismo momento en que asumió el poder, decretó o reformó más de 200 leyes que de manera progresiva dieron paso a una sociedad más justa y humana. Como muestra de ellas, la LOTTT, LOPNA, Ley Orgánica del Poder Popular, Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas, entre otras. En el año 2013, su heredero político, Nicolás Maduro Moros asume la presidencia de la República Bolivariana de Venezuela, en medio de grandes turbulencias políticas y económicas; y en 2015 la Revolución Bolivariana sufre un revés político importante, al perder la mayoría de los diputados a la Asamblea Nacional, generándose un clima de ingobernabilidad ante el desacato de su actual directiva, a las sentencias del Tribunal Supremo de Justicia, propiciando así situaciones de violencia y la consecuente pérdida de vidas humanas. Con miras a vencer la desesperanza y de encontrar la luz, se convoca a la Constituyente y se aspira a que gracias a los poderes creadores del pueblo, esta sea el camino a la paz.

Medio siglo en su compañía

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón/ Composición de imagen: Yira Silvera

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo…” Con esta frase reveladora, inicia una de las más grandes novelas hispanoamericanas del pasado Siglo XX, cuya primera edición vio luz en Buenos Aires, Argentina, el 5 de junio de 1967, en un tiraje de 8 mil ejemplares, que en poco más de una semana se habían agotado. Hablamos de la obra cumbre del realismo mágico, Cien años de soledad, del escritor colombiano Gabriel García Márquez, que durante 50 años ha sido leída por varias generaciones de lectores en el mundo entero, siendo traducida a 35 idiomas, logrando vender más de 30 millones de ejemplares, de su centenar de ediciones.

Desde entonces, nos acompañan las anécdotas de la familia Buendía y los enigmas de Macondo; ya que como bien señaló el escritor y crítico literario Luis Alberto Crespo, “Después de leer esta obra indefinible nadie es el mismo… Lo que fuimos y seremos se vuelve estado de gracia…” En Macondo se pierde el sentido del tiempo y del espacio, todo lo que parece imposible, allí se torna posible. La magia y la fantasía están intrínsecamente ligadas a la realidad. Soledad, violencia, amor y relaciones de poder, marcan a los personajes de esta maravillosa obra, en la que “El Gabo” hace un uso magistral de las figuras y recursos literarios, logrando capturar la atención del lector, mientras que con la mayor naturalidad narra una serie de sucesos trágicos, que ocurren en ese Macondo afectado por la fiebre del banano, las guerras civiles y el descontento político. Una “realidad” socio histórica propia de la cultura caribeña, contada en tercera persona por un narrador pasivo que no emite juicios, ni establece diferencias entre lo real y la ficción.

Cien años de soledad, impulsó el “Boom” de la literatura hispanoamericana de los años 60, marcando un antes y un después; pero además llevó a su autor a convertirse en el ganador del II Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos en 1972 y diez años más tarde le otorgaron el Nobel de Literatura, que la Academia Sueca justificó alegando que su obra había logrado unir los límites entre lo real y lo irreal. Ambos premios, entre muchos otros reconocimientos y condecoraciones importantes, dan cuenta de la dimensión de este autor, cuyos libros se convirtieron en una lectura obligada para los estudiantes de educación media, lo cual puede ser constatado en la Colección Bibliográfica Contemporánea del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde los ejemplares existentes son mudos testigos de la infinidad de manos que los han hojeado, existe además un ejemplar muy especial y resguardado con gran cariño en la Colección de Libros Raros y Manuscritos, correspondiente a la sexagésima primera edición de Editorial Sudamericana en 1984, que está firmada por el propio García Márquez en 1988.

Sus cuentos, novelas, ensayos, reportajes y crónicas periodísticas, se preservan en la Biblioteca Nacional. García Marquez, fue un gran amigo de Venezuela y de los venezolanos. En una oportunidad afirmó que en Venezuela fue joven, indocumentado y feliz. Hechos fortuitos lo trajeron a estas tierras en diciembre de 1957 y aún permanece entre nosotros, gracias a la vigencia y la calidad de sus obras, que lo han hecho inmortal. Tenemos más de medio siglo en su compañía.

RV: Colección patrimonial

Texto: Jufany Toledo / Fotos: José Chacón

Venezuela es país de oportunidades, cuyas características geográficas, topográficas, antropológicas y económicas, entre otras, ha despertado el interés de turistas, inversionistas e investigadores extranjeros, que a lo largo de varios períodos históricos, han escrito sus apreciaciones e investigaciones sobre nuestro país. Ello ha dado lugar a la conformación de una excelente colección patrimonial de documentos “Relativos a Venezuela”, catalogados con las siglas RV.

Esta colección, conocida también como “Venezolanista”, cuenta con más de mil títulos, que conforman un valioso acervo documental, con interesantes datos que hablan de un país visto por extranjeros, en momentos precisos entre el Siglo XIX y comienzos del Siglo XX; los cuales contribuyen decididamente a una mejor comprensión histórica sobre la Venezuela de entonces, constituyéndose en gran apoyo para profesionales de diversas áreas, como docentes, historiadores, sociólogos, antropólogos, bibliotecarios, bibliotecólogos, archivólogos, especialistas en patrimonio cultural, entre muchos otros.

La mayoría de los títulos que conforman la colección patrimonial RV, son obras realizadas por exploradores extranjeros, que vinieron al país para estudiar diferentes aspectos del territorio venezolano. Producto de sus investigaciones surgen estos documentos que, en muchos casos, constituyen los primeros testimonios escritos sobre lugares recónditos o poco conocidos de nuestra geografía. En algunos de ellos se describen comunidades, situaciones y estilos de vida, entre otros temas, o contienen mapas, fotografías e ilustraciones que complementan la información y aportan elementos interesantes, por lo que son considerados como fuentes primarias para los investigadores de hoy.

La colección Relativos a Venezuela RV, fue estudiada y reseñada inicialmente por Manuel Segundo Sánchez, ex director de la Biblioteca Nacional, en su obra “Bibliografía venezolanista: contribución al conocimiento de los libros extranjeros relativos a Venezuela y sus grandes hombres, publicados o reimpresos desde el siglo XIX”, editada en 1914 en Caracas por la editorial El Cojo. Este valioso acervo documental forma parte de la Colección Bibliográfica Contemporánea del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, cuyos títulos pueden ser ubicados muy fácilmente a través del Catálogo Automatizado SISBIV; y en estos momentos, estudiantes de la Escuela de Idiomas de la Universidad Central de Venezuela, se encuentran trabajando en las reseñas de muchos de ellos, ya que en su mayoría están escritos en inglés, francés e italiano; a fin de que muy pronto queden liberados a través de la Biblioteca Digital de Venezuela, “César Rengifo”, como una colección temática y puedan ser descargados desde cualquier lugar.

De acuerdo con la Política de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Nacional, el rescate, preservación y difusión de la colección patrimonial RV, se encuentra entre las prioridades.

Gloria al bravo pueblo!

Texto: Jufany Toledo / Foto: José Chacón

Nuestro hermoso y revolucionario Himno Nacional tuvo su génesis en una canción popular patriótica, y aunque existían otras canciones patrióticas, cuyas partituras originales se preservan en el Archivo Audiovisual del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB), el “Gloria al bravo pueblo” se impuso, convirtiendo su historia en un tema interesante y motivo de estudio para muchos investigadores, no sólo del área de historia, sino también de la música y de la lengua. Si bien sus orígenes se remontan a la época de la Independencia, fue el 25 de mayo de 1881 cuando se decreta oficialmente como Himno Nacional, por parte del presidente de la República Antonio Guzmán Blanco, publicado en la Gaceta Oficial N° 2.383 del 30 de mayo de 1881, que también se conserva en la división de Publicaciones Oficiales de la mencionada Institución.

Un grave error de omisión, ha generado la duda histórica sobre la autoría de la música y la letra del Gloria al bravo pueblo; las cuales no fueron colocadas en dicho decreto, por considerarse un canto emocional y de inspiración patriótica; de manera que si bien hemos repetido hasta el cansancio, -y así es considerado oficialmente- letra de Vicente Salias y música de Juan José Landaeta, no han faltado las controversias y aclaratorias sobre sus autores, que adjudican la letra a don Andrés Bello y la música a Lino Gallardo, tal y como años antes de tal decreto se publicara en la Opinión Nacional (febrero de 1874), periódico que puede ser consultado en la Hemeroteca Nacional del IABNSB.

El hecho es que a partir del 19 de abril de 1810, esta “Canción Nacional” considerada como la “Marsellesa venezolana” y muchas otras canciones patrióticas, fueron entonadas con fervor y entusiasmo por un pueblo que aspiraba su independencia y que ya estaba decidido a ser libre; así como también por los soldados y tropas, quienes tomaban fuerza de esas significativas canciones antes de iniciar una batalla. A partir del decreto del “Ilustre Americano”, la Canción Nacional o Canción de Caracas, pasó a llamarse Himno Nacional de Venezuela Gloria al bravo pueblo. Setenta y tres años más tarde, paradójicamente el dictador Marcos Pérez Jiménez lo declara símbolo fundamental de la patria, junto al escudo y la bandera nacional, a través de una Ley que data del 17 de febrero de 1954, que entre otros puntos, determina las ocasiones en las que debe entonarse el himno nacional; las cuales fueron actualizadas durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, en el artículo 12 de la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República Bolivariana de Venezuela, publicada en la Gaceta Oficial N° 38.394, de fecha 9 de marzo de 2006.

A lo largo de su historia, nuestro Himno Nacional ha sufrido diversas modificaciones oficiales, la última de ellas, que es la utilizada actualmente, estuvo a cargo de Juan Bautista Plaza, en el año 1947; sin embargo, ninguna ha mermado ni modificado su espíritu de libertad e independencia, ni mucho menos la visión de una América nuestra. Las y los venezolanos sentimos verdadero orgullo patrio cuando escuchamos “las gloriosas notas del Himno Nacional”, porque su historia, su música y su letra, están impregnadas de la sangre de los libertadores que corre por nuestras venas.

 

Recordar a César Rengifo y Armando Reverón

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Colecciones IABN

Armando Reveron (10 de mayo de 1889 – 18 de septiembre de 1954) y César Rengifo (14 de mayo de 1915 – 02 de noviembre de 1980), dos artistas plásticos que traspasaron las fronteras venezolanas con sus creaciones, y que hace un año se ganaron un puesto en el Panteón Nacional, debido a los aportes que hicieron al mundo de las artes y la cultura, cada uno en su tiempo, cada cual en su estilo. Pero estos dos gigantes no yacen inertes bajo el frío marmol, su legado los mantiene vivos y -buena parte de eĺ- puede apreciarse en distintas instituciones del Estado, especialmente en aquellas adscritas al Ministerio del Poder Popular para la Cultura.

Reverón, conocido como el mago de la luz por su extraordinaria capacidad para captar y transmitir el impacto de la luz sobre las formas. Rengifo, pintor y muralista, versatil y polifacético, fue además dramaturgo, director de teatro, escritor y profesor. Ambos han sido objeto de estudios significativos por sus invalorables aportes a la plástica, a la estética, y a la cultura e identidad venezolana.

La Biblioteca Nacional de Venezuela, en sus distintas colecciones, posee documentos de gran valor y en diversos formatos sobre ambos artistas. Se trata de materiales de consulta obligada, para quienes deseen conocer la genialidad y la profundidad de estos representantes del arte creador. De hecho, cineastas, productores y directores de teatro, han realizado sus investigaciones a partir de los materiales que preserva esta Institución.

La obra de Reverón fue verdaderamente exaltada después de su muerte; mientras que Rengifo tuvo la posibilidad de que su obra fuese reconocida en vida, no sólo con la obtención de merecidos reconocimientos y premios, sino con el orgullo de que parte de su trabajo fuese admirado por todo el pueblo venezolano, a través de sus murales instalados en significativos espacios de Caracas.

Cabe destacar que poco después de la muerte de César Rengifo, sus familiares donaron sus manuscritos; los cuales se preservan en la colección de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional; y en ocasión de celebrar el centenario de su nacimiento, la Biblioteca Digital Venezolana fue designada con su nombre. En ella se encuentran digitalizadas veintiuna de sus obras, como parte de las colecciones destacadas.

En el Catalogo Público de la Biblioteca Nacional, existen más de 100 registros sobre Armando Reveron y cerca de 300 de César Rengifo, que también pueden ser consultados en físico en las colecciones del Archivo Audiovisual de Venezuela, en Libros Raros y Manuscritos, en la Hemeroteca Nacional y en la Colección Bibliográfica General del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas.

Sáquele la cédula a su publicación

Texto: Jufany Toledo

El número de Depósito Legal es la cédula de identidad de las diversas publicaciones en cualquier formato. Este número la distingue, le otorga legalidad y entre otras cosas, la protege del plagio. Los autores, productores y editores, al cumplir con la Ley y solicitar el número con el cual circulará, gozan del beneficio de identificación de su obra, amparado en la Ley de Depósito Legal, normativa que garantiza la recuperación de nuestra memoria, facilitando el acceso de todas y todos los venezolanos a la información bibliográfica, no bibliográfica y audiovisual, producida en el país o en el exterior con circulación en Venezuela, que se preserva en el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas.

Según el Artículo 5° de su Reglamento, el número de Depósito Legal “será un medio de prueba de la existencia, divulgación y publicación de la obra, producto o producción”. Por ello se le considera como un número de identidad que, entre otras cosas, la protege del plagio. Otro beneficio que ofrece el cumplimiento de la Ley de Depósito Legal, es que la obra se da a conocer en los distintos servicios bibliotecarios del país; y el material que ingresa por esta vía, es el principal insumo para determinar las necesidades y prioridades, al momento de realizar las compras bibliotecarias.

El Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, a través de su División de Depósito Legal, es el ente encargado de velar por el cumplimiento de dicha Ley. A objeto de aligerar los trámites y facilitar su cumplimiento, esta Institución puso en marcha el Sistema Automatizado de Depósito Legal, SADEL, a través de su página web: www.bnv.gob.ve o directamente por http//depositolegal.bnv.gob.ve se trata de un Sistema amigable, que puede ser usado también por personas discapacitadas, porque se encuentra adaptado a la tiflotecnología (tecnología para ciegos), como parte de las políticas de inclusión del Gobierno Bolivariano.

A través del SADEL, el autor, editor, productor o distribuidor, puede solicitar su número de una forma práctica; ya que con este sistema se da cumplimiento a la Ley de Simplificación de Trámites Administrativos y al Plan de la Patria, al implementar las nuevas tecnologías y ponerlas al servicio de todo el país. Una vez obtenido el número de depósito legal, éste debe ser impreso en cada obra, producto o producción; y el solicitante debe hacer entrega a la Biblioteca Nacional de los ejemplares correspondientes, en un lapso de treinta días. Los materiales sujetos a dicha disposición Legal son: Producciones bibliográficas; producciones no bibliográficas impresas en papel u otro material análogo y obras fijadas en material audiovisual y otras tecnologías.

Los entes de la administración pública y/o instituciones adscritas al Estado, deben cumplir con la entrega de hasta el 25% de la producción; de acuerdo con el Capítulo III del Reglamento de la Ley de Depósito Legal. Al consignar los ejemplares exigidos, se garantiza su divulgación y preservación en el tiempo; ya que la obra se da a conocer a través de todos los servicios de la Biblioteca Nacional y en la Red de Bibliotecas Públicas. Para mayor información, pueden llamar al (0212) 5059176, 5059177, 5059183 y 5059175 o por el correo electrónico deposito.legal@bnv.gob.ve

Cuando informar se convierte en una ciencia

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo Prensa IABNSB

Profesionales capaces de garantizar la organización y difusión de la información, así como la conservación del acervo cultural, documental e histórico de las instituciones y comunidades, disminuyendo las barreras que impiden el acceso a las mismas; con un enfoque social, crítico y transformador, que permite renovar la teoría y la práctica de las ciencias de la información; y promover la corresponsabilidad social, para consolidar la identidad y la soberanía nacional, sirviendo al desarrollo y consolidación del poder popular, son los que se forman en la Aldea Universitaria del Foro Libertador, en la cual se imparte el Programa Nacional de Formación en Ciencias de la Información (PNFCI).

Contando con la autorización del Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria, en marzo del 2011, se celebró un Convenio entre la Universidad Politécnica Territorial de Lara, Andrés Eloy Blanco (UPTLAEB), el Archivo General de la Nación (AGN) y el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas (IABNSB), instituciones adscritas al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, para dar inicio a dicho Programa, que desde entonces se desarrolla en los espacios de estas instituciones promotoras y encargadas de formar a los participantes en el PNFCI.

Se trata de una estructura educativa y social incluyente, un nuevo modelo socio productivo, humanista y endógeno, ajustado a los lineamientos del Plan de la Patria, que garantiza el ingreso a la universidad y ofrece igualdad de oportunidades y condiciones para el derecho al estudio, mientras fortalece los vínculos entre la educación y el trabajo; promoviendo la incorporación de los trabajadores y las trabajadoras de estas instituciones a la educación universitaria, al uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, y a la divulgación y socialización de conocimientos al servicio de la población.

Más allá de las aulas, a través de este Convenio de Cooperación y Alianza Estratégica, los estudiantes del PNFCI se han venido formando día a día, en sus dos grandes laboratorios naturales y experimentales, como son la Biblioteca Nacional y el Archivo General de la Nación, con la interacción en sus respectivos lugares de trabajo, y con actividades de formación continua, como conferencias, seminarios y encuentros académicos, entre otros. Cuatro cohortes han iniciado estos estudios para optar al título de licenciados en Ciencias de la Información y/o técnicos superiores universitarios (TSU) en Información y Documentación.

Hasta el presente, se han graduado 130 técnicos superiores universitarios en Información y Documentación, provenientes de diversas instituciones vinculadas a la información, gestión, organización, representación y preservación documental, como son los museos, archivos, bibliotecas y centros de documentación; mientras que 61 estudiantes han obtenido la titulación como licenciados en Ciencias de la Información, luego de haberse titulado como TSU y cumplido con los requerimientos académico-administrativos correspondientes; quienes a su vez, han elaborado proyectos socio-integradores que impactan directamente a sus Instituciones. Hoy se suman 42 nuevos graduandos, 29 licenciados y 13 técnicos superiores universitarios, que coadyuvarán a que las y los ciudadanos, puedan acceder más eficazmente a la información que se resguarda en todas nuestras instituciones.

La biblioteca y su gente: El poder terapéutico de la lectura

Texto: Jufany Toledo / Foto: Adianez Gutiérrez / Diario CiudadCCS

 

La biblioteca y su gente: El poder terapéutico de la lectura

No se requiere de mayor formación en promoción de lectura, para saber el efecto que un cuento, una narración oral o el arrullo de una nana, tiene en un niño a la hora de dormir. Tradicionalmente, el cuento ha sido utilizado, de manera intuitiva, por los padres, abuelos, y cuidadores de niños, cuando estos no desean dormirse. La lectura literaria puede constituirse en un verdadero bálsamo, cuando no se encuentran las respuestas acertadas ante situaciones de crisis, pánico, duelo, pérdidas o problemas de diversa índole.

El efecto terapéutico de la lectura ha sido comprobado en diversos estudios y proyectos enmarcados en la “biblioterapia”, que de forma genérica se refiere a la “sanación a través de los libros”. Esta técnica que se inició en 1949 comenzó siendo usada por los psicólogos; con el pasar del tiempo, el uso de la biblioterapia ha tenido diversos enfoques, sociológicos, religiosos, educativos o culturales, de acuerdo con la formación de la persona que maneje tal definición. En la actualidad, los promotores de lectura la conciben de una forma más sociocultural que clínica, centrada en una relación humana y sensible con los libros.

Los promotores de lectura más experimentados, saben hacer uso de los libros intencionadamente; ya que además de su función terapéutica, el cuento también posee maravillosas funciones de carácter cognitivo, que pueden influir en las maneras de pensar y de percibir del lector. En las colecciones de las bibliotecas públicas adscritas al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, se pueden encontrar diversos libros para coadyuvar en casos de niños afligidos o ansiosos, niños que han sufrido la pérdida de un ser querido, niños en situación de riesgo, niños con miedo, depresión, y con alguna discapacidad o diferencia que pueda generarles estrés.

Aún cuando existe muy poca bibliografía acerca de la biblioterapia, esta se ha venido usando en muchos lugares, con muy buenas intenciones y excelentes resultados, en proyectos de promoción de lectura en cárceles, hospitales, ancianatos, enfermos terminales, e incluso en planes de trabajo entre médicos y bibliotecarios. Al respecto, existen dos corrientes básicas: una plantea el ejercicio de la lectura por sí mismo, y la otra, que la lectura es útil solo si la elección de textos y demás actividades relacionadas con la lectura, son definidas intencionadamente. En cualquier caso, ambas corrientes reconocen el efecto sanador de la lectura. En estos momentos de convulsión socio-política que vive el país, debemos mantener a los niños alejados de la diatriba política y la confrontación; debemos preservarlos, reduciendo el tiempo de exposición a la televisión y a las redes sociales; en su lugar, les proponemos visitar las bibliotecas, tal vez la lectura les permita “ausentarse” de la realidad, a través de la magia, la belleza y la fantasía de un buen libro.

LA SEMANA MAYOR

 

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Adianez Gutiérrez / Prensa IABNSB

Con motivo de la llegada de la Semana Mayor, hoy quiero referirme a las colecciones religiosas que resguarda la Biblioteca Nacional. Se trata de diversas piezas bibliográficas, hemerográficas, audiovisuales y obras planas que abordan el tema religioso y que la feligresía católica o demás interesados, pueden encontrar en los distintos servicios de atención al público en su sede del Complejo Cultural Foro Libertador.

Este recorrido puede iniciarse en el Archivo Audiovisual de Venezuela, escuchando “El limonero del Señor”, en la voz de su propio autor, el poeta venezolano, Andrés Eloy Blanco o el Álbum de Música Colonial; allí también se encuentran infinidad de piezas de música sacra y religiosa, tales como el Popule Meus, Gran Misa en Re, a cargo del Orfeón Lamas y la Orquesta Sinfónica, que es utilizada en muchas Iglesias durante la Semana Santa, así como también la Misa Tría en Sol, por José Antonio Caro de Boesi, el Concierto Cuaresmal, y muchas más, cuyas partituras originales son consultadas por especialistas.

Pero si de películas u obras videográficas se trata, allí también se pueden ver: “Jesús”,  “Los Mandamientos”, “David y Goliat”, “La Historia de Esther”, “Torre de Babel”, “Moisés”, “El Diluvio”, “Sacrificio de Abraham”, “Un Niño llamado Jesús”, entre otras. Una de las películas más recomendada es “Caín adolescente” (1955), en la que puede apreciarse cómo se celebraba la Semana Santa por aquellos años 50 del pasado Siglo XX. En la división de Obras Planas de esa misma colección, existen estampillas con motivos religiosos, fotografías de la Semana Santa pertenecientes a las Colecciones de Jaime Albanez y José Agustín Catalá, con la quema de Judas, de Iglesias o carteles alusivos a las procesiones, almanaques religiosos y Mapas de las Misiones en la Venezuela de 1746.

Quienes prefieren la lectura, la división Contemporánea de la Colección Bibliográfica General, cuenta con una vasta colección de materiales sobre religión que ronda los 6 mil volúmenes; entre los que destacan obras sobre la historia de distintas religiones, diferentes ediciones e interpretaciones de la Biblia, libros sobre los Salmos y los diferentes Apóstoles, Catecismos, escritos de Juan Pablo Segundo y las Cartas de San Agustín; así como también sobre Teología de la Liberación de Joaquín Lepeley y Julio Lois y el de “Teología de la Liberación: Marxismo y Cristianismo en América Latina”, de Enrique Neira, las Obras Completas de Fray Bartolomé de Las Casas y Fray Louis de León, muy importantes para los estudiantes de historia y los investigadores; así como también sobre las Misiones de los Capuchinos, en Caracas, Los Llanos y Guayana, que constituyen narraciones de primera mano, sobre las observaciones que realizaron estos misioneros en tiempos de la Conquista. Finalmente, las y los interesados en el tema religioso, pueden solicitar con antelación una visita al Centro Nacional de Preservación Documental, donde sus expertos en restauración trabajan con cinco libros monumentales (1575-1792) cantorales manuscritos de gran formato, uno de ellos con casi 40 kilos y de 85,5 Cms de alto, por 61,7 de ancho y 12,5 Cms de espesor, que se encontraron durante una excavación en las catacumbas de la Iglesia de San Francisco, los cuales se están recuperando letra a letra.

http://ciudadccs.info/2017/04/05/la-biblioteca-gente-la-semana-mayor/

 

Gracias, Irán

 

Gracias a la generosidad de la Embajada de la República Islámica de Irán en Venezuela, a través de su consejero cultural, señor Hossein Mirzaei, 108 títulos bibliográficos fueron donados al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, con lo cual se estrechan aún más los lazos culturales y de amistad entre ambas naciones; permitiendo que las y los venezolanos conozcamos un poco más sobre esta interesante nación.

Irán es uno de los países más extensos y poblados del mundo con 1.648.195 km² y cerca de 80 millones de personas. Su gran diversidad étnica, donde conviven persas, kurdos, turcos y árabes, entre otros, ofrece una pluriculturalidad que ahora podrá ser conocida y disfrutada, a través de la bibliografía que nuestros hermanos de Irán han querido compartir con el pueblo venezolano. Los temas son tan diversos como su cultura: política, leyes, religión, filosofía, geografía, cultura islámica, cuentos infantiles, poesías, ensayos, etc.

La donación está conformada por 78 títulos en edición bilingüe inglés-español y 30 en español-persa, que una vez sean procesados técnicamente, enriquecerán la colección Bibliográfica General de la Biblioteca Nacional y podrán ser consultados por los usuarios e investigadores interesados. Entre los títulos se puede destacar: la Constitución de la República Islámica de Irán; Irán tierra de esplendor y belleza, del escritor Turismirán; Cuentos persas para niños latinoamericanos de Mahdi Azaryazdi; Enseñanza de lengua persa por Yadollah Samareh; Selección de poesía contemporánea iraní; Introducción a la cosmovisión del Islam de Beheshti Bahonar; por mencionar algunos, para los lectores que gustan de viajar a bordo de un libro y empaparse de nuevas culturas e inexplorados territorios.

Más allá de los libros y de lo que éstos representan, Irán quiso traernos un mensaje de paz y de amistad; ya que a partir del Convenio de Cooperación Irán-Venezuela, son muchos los iraníes residenciados en Venezuela, que desean conocer nuestra cultura y dar a conocer la de ellos.

Las relaciones entre Irán y Venezuela se remontan al año 1960 con los inicios de la OPEP, cuando ambos países se hicieron socios de dicho organismo y se han fortalecido sustancialmente durante los últimos 10 años. Los expresidentes iraní y venezolano, Mahmud Ahmadineyad y Hugo Chávez, siempre mantuvieron excelentes relaciones y puntos de coincidencia. En la actualidad, con el gobierno del presidente Nicolás Maduro y su homólogo, el presidente Hassan Rouhaní, estas relaciones continúan afianzándose a través de diversos intercambios, especialmente en el área de cooperación energética, económica e industrial. En ese sentido, la donación de estos libros contribuirá con la construcción del mundo pluricultural que deseamos alcanzar y fortalecerá los lazos culturales y de amistad entre ambas naciones.

JUFANY TOLEDO

FOTO: ADIANEZ GUTIÉRREZ

LA BIBLIOTECA Y SU GENTE Gracias, Irán

LA BIBLIOTECA Y SU GENTE “Una colección con dos nombres”

Dos años después de la muerte de Pedro Manuel Arcaya, su extraordinaria biblioteca conformada por más de 150 mil volúmenes y 34 mil títulos escritos en diversos idiomas, entre los que destacan temas de historia, derecho y literatura junto con el mobiliario, fue donada por su familia al Estado venezolano. Inicialmente, dicha colección fue asignada al Instituto Nacional de Bellas Artes, Inciba, luego al Consejo Nacional de la Cultura, Conac y el 27 de noviembre de 1990 la Colección Arcaya llegó al Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, donde se encuentra actualmente.

Pedro Manuel Arcaya, abogado, historiador, político, académico y diplomático venezolano nació en Coro, estado Falcón en 1874 y falleció en Caracas en 1958; a los once años de edad recibió su primer libro por ser el mejor estudiante de su curso; un poemario que marcó el inicio de la creación de su biblioteca personal. Su sabiduría y prestigio como hombre de leyes y letras, fueron creciendo a la par de su biblioteca, que para el momento de mudarse a la capital superaba los 10 mil ejemplares, por lo que en 1920 mandó a construir un espacio apropiado para sus libros, en la urbanización Los Laureles de El Paraíso.

Hasta esa sede, y con 22 años, llegó a trabajar como obrero José Arcángel Guillén, un joven aficionado a los libros que mostró gran interés en conocer dicha biblioteca, en sus ratos libres hurgaba en ellos, disfrutaba limpiándolos y ordenándolos, actividad que lo llevó a convertirse poco a poco en un referencista especializado de esa colección, a la que acompañó por más de 40 años. Es decir, la colección llegó a la Biblioteca Nacional con sus muebles y su referencista particular. Nadie la conocía tan bien como él. El señor Guillén se encariñó y se apropió de tal forma de los libros del doctor Arcaya, que casi podría afirmarse que esta colección tenía dos nombres, algunos hasta bromeaban al encontrarle parecido físico con el doctor Arcaya. Era impensable investigarla o conocerla, sin la experta ayuda del señor Guillén, quien era capaz de localizar de manera rápida y eficaz cualquier título, casi a la par del catálogo automatizado. Por suerte, con el correr de los años, algunos de sus compañeros referencistas se fueron nutriendo con la experiencia de Guillén y la sabiduría contenida en los 34 mil títulos de la Arcaya.

El pasado lunes 13 de marzo recibimos la triste noticia de que el señor Guillén nos había dejado para siempre. No así su legado, su generosa sonrisa, su amabilidad y caballerosidad, su permanente disposición a atender las demandas de las y los usuarios que le requerían. Un referencista conocedor de su colección, y cordial en el trato a propios y extraños que concurrían a visitar una de las joyas de la Biblioteca Nacional, consultada por importantes personalidades e investigadores, quienes gracias a Guillén descubrieron en ella algunos ejemplares difíciles de encontrar en otro lugar del mundo. José Arcángel Guillén Blanco nació en Chiguará estado Mérida, el 23 de febrero de 1954, y desde el 16 de agosto de 1977 ofreció sus servicios en la Biblioteca Nacional, donde recibió diversos reconocimientos y fue ascendido en varias ocasiones. Se lleva una incalculable sabiduría. Nos deja el imborrable recuerdo de su amistad y un intachable ejemplo de buen servicio.

JUFANY TOLEDO

http://ciudadccs.info/la-biblioteca-gente-una-coleccion-dos-nombres/

Archivo Audiovisual de Venezuela custodia buena parte de las joyas documentales del país

11 Noviembre 2015

El Archivo Audiovisual de Venezuela tiene la misión de preservar la memoria no bibliográfica y audiovisual del país, y de garantizar el acceso a los documentos resguardados en sus dos grandes colecciones: Sonido y Cine y Obras Planas, ubicados en su sede del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, al final de la avenida Panteón, nivel AP-3,  Complejo Cultural Foro Libertador.
La Colección de Obras Planas, está integrada por materiales de inmenso valor social, artístico e histórico anteriores a 1830. Se trata de más de 100 mil unidades, entre fotografías que abarcan desde el siglo XIX al XXI; mapas antiguos, planos, atlas y diversos formatos de diseño gráfico, tales como: carteles, postales, agendas, almanaques, estampillas, invitaciones, dibujos, estampas, láminas, papelería, logotipos, bocetos, afiches, etc.
Vale la pena destacar la colección de fotografías de Latinoamérica y El Caribe, del siglo XIX, que constituye un testimonio visual de excepcional valor, registrando en 7.920 imágenes lo que ha sido la región entre 1850 y las primeras dos décadas del siglo XX; que fueron incluidas desde 1997, en el inventario mundial de los patrimonios documentales de la humanidad, por decisión del Comité Memoria del Mundo de la UNESCO.
En cuanto a la Colección de Sonido y Cine, la Biblioteca Nacional preserva el archivo musical y la memoria documental del acontecer venezolano y venezolanista, resguardados en soportes sonoros y de la imagen en movimiento, así como en partituras impresas, manuscritos musicales y programas de mano de todas las épocas. Esta colección abarca el “Archivo de la Palabra”, con testimonios orales de diversas personalidades en los distintos ámbitos del acontecer nacional.
Allí se encuentra la colección histórica de música venezolana más importante del país, con obras que abarcan los siglos XVIII al XXI. Las obras fundamentales  de los compositores coloniales como José Ángel Lamas, los de la Escuela  Nacionalista, la obra integral de Juan Bautista Plaza y Blanca Estrella de Méscoli, así como las fuentes para el estudio de la canción nacional Gloria al Bravo Pueblo y demás canciones patrióticas cuyos compositores, de una forma u otra participaron en la gesta independentista.
Programas radiales, discos de acetato y vinilo, rollos de pianola con obras grabadas por la gran pianista Teresa Carreño, cintas magnetofónicas, casetes y soportes digitales; programas televisivos, los “Aló Presidente”; y los pioneros del cine venezolano y sus obras, son algunas de las joyas que pertenecen a esta importante colección documental.

Biblioteca Nacional promueve espacios de inclusión

29 Septiembre 2016

Texto: Jufany Toledo / Fotos: Archivo Prensa IABN

Hace siete años, el Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, IABN, inauguró su Servicio para Personas con Discapacidad Visual, SPDV; con el cual daba un paso al frente en la ejecución de las políticas inclusivas del Gobierno Bolivariano.

Desde entonces, se han realizado diversas actividades que apuntan a la promoción de la lectura, la alfabetización tecnológica (tiflotecnología) y en Braille para las personas ciegas, con el objeto de minimizar los obstáculos que los separan de su derecho a formar parte del mundo de la cultura escrita, a leer en voz alta y socializar los textos que ellos mismos seleccionan.

De tanto no tener que leer, a los ciegos se nos fue creando una apatía hacía la lectura. No es fácil”, nos comentaba hace algunos días Adriana Rodríguez, coordinadora del SPDV. Sin embargo, obviando esas dificultades y con la ayuda de los equipos de tiflotecnología que posee la Biblioteca Nacional, Adriana se ha dado a la tarea de digitalizar los libros que sus usuarios y usuarias le solicitan, y ya la cuenta sobrepasa los 300 títulos.

A partir de las recurrentes solicitudes de textos en Braille, o bien digitalizados para poder escucharlos a través del lector de pantalla, se fue detectando y captando a un grupo de personas que querían profundizar en el tema de la lectura literaria y no querían hacerlo solos, excluidos, relegados. Nace entonces la Jornada de Promoción de Lectura Braille-tinta, que recién llegó a su onceava edición, en las que destacados escritores y poetas venezolanos han compartido la lectura de sus textos en voz alta, con todos aquellos que han querido participar en la jornada, leyendo bien en Braille o bien en tinta.

Este entusiasta grupo desea ir más allá, han comenzado a sentir el deseo de aprender. De que su gusto por la lectura no se quede en el mero placer. Ellos desean adentrarse en el maravilloso mundo de los géneros literarios y su diversa tipología textual. Ahora, de la mano del profesor Sady Arturo Loaiza, director del IABN, las personas con discapacidad visual podrán participar desde esta semana en un Taller sobre Géneros Literarios, que se ofrecerá todos los martes en la tarde, hasta el 13 de diciembre, en la sala de reuniones de la Colección Bibliográfica de la Biblioteca Nacional, nivel AP-0, en Caracas.

Con este taller, la Biblioteca Nacional abre un nuevo espacio para la inclusión, dentro de su Plan de Formación que se inició el pasado mes de mayo con las cátedras José Luis Lugo Añez: la palabra en escena y de escritura creativa Liliana Peraza, que se han reiniciado esta semana, luego de la pausa vacacional. Finalmente, cabe destacar que la página web de la Institución, www.bnv.gob.ve es una de las pocas que ofrece recursos para ser disfrutada por personas con discapacidad visual.

El arte de catalogar

15 Septiembre 2016

Texto: Jufany Toledo / Foto: Adianez Gutiérrez/ Prensa IABN

El arte de catalogar implica mantenerse al día con la permanente evolución de las prácticas catalográficas, con sus principios de precisión para identificar un documento y la capacidad para describirlo en las diversas manifestaciones o formatos en que este se presente. Svenonious ha definido el control bibliográfico como el arte de organizar el conocimiento (información) para su recuperación. Todo esto por supuesto en función de los usuarios y usuarias y de democratizar el derecho a la información.

Desde finales del Siglo XIX es mucho lo que ha evolucionado la catalogación. De hecho, ha dejado de considerarsele como un arte, pasando a ser un mero proceso técnico a la luz de las nuevas tecnologías; sin embargo, hay autores como Charles Cutter, para quien la catalogación es un arte inspirado en la experiencia y en el buen juicio y criterio del catalogador. A esto se le podría agregar la experiencia lectora de quien cataloga.

En la división de catalogación del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, se le reconoce como “El proceso de escribir los elementos informativos que identifican un documento, y establecer los puntos de acceso o entradas que permitan al usuario recuperar la información, ya sea por autor, título o materia; aplicando las Reglas de Catalogación Angloamericanas, que son las más aceptadas y usadas internacionalmente para la descripción bibliográfica”.

Esto permite mantener la información sistematizada, de acuerdo con los tipos de documentos y/o materiales, clasificados como monografías: libros, folletos y recursos continuados; audiovisuales: sonido, música, cine y vídeo; imagen: fotos y carteles; recursos electrónicos: los CD Room, páginas web e Internet; con el objeto de facilitarle a las y los usuarios, el acceso al conocimiento y a la información, de manera organizada, optimizando la búsqueda; facilitando la automatización, manejo y transferencia de la información.

Vista así, la catalogación es un proceso técnico dentro de la vasta gama de actividades que desarrollan los profesionales de la bibliotecología y las ciencias de la información; sin embargo, un catalogador experimentado va más allá del simple procesamiento. Jamás se queda con la información básica que le ofrece un documento; y es aquí donde radica el verdadero arte de catalogar, en la pericia y el cuidado que el catalogador emplee al momento de clasificar un material. Su condición de lector y su experiencia catalográfica, lo lleva a pensar más en las y los usuarios; así como también en el referencista que debe atenderles.

Es mucho lo que puede decirse aún sobre este tema; y para ello se realizará el III Encuentro Nacional de Catalogadores, bajo el lema “Organización colectiva del patrimonio”; los días 01, 02 y 03 de noviembre de 2016, en la sede de la Biblioteca Nacional, Complejo Cultural Foro Libertador en Caracas. Quienes deseen compartir sus experiencias y presentar sus ponencias e investigaciones, podrán enviarlas hasta el 17 de Octubre de 2016, al correo electrónico: servicios.tecnicos@bnv.gob.ve

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